Opinión | TERCERA PÁGINA

Lola Ranera

Cien días de dragones mentiras y fracasos

Si los primeros cien días de un Gobierno reflejan lo que será el resto del mandato, puedo decirles que nos esperan cuatro años de mucho ruido y pocas nueces. O lo que es lo mismo, cuatro años de dragones voladores, mentiras y proyectos fallidos. Porque, en apenas tres meses, se han visto las costuras de un Gobierno en minoría, unipersonal, sin liderazgo de la alcaldesa y lo que es todavía más grave, basado en mentiras.

Tan solo un mes después de que Natalia Chueca cogiera el bastón de mando, salió a la luz una de las grandes mentiras del Gobierno del PP y, en concreto, de la señora Chueca, anterior consejera de Movilidad y Servicios Públicos. Sin explicaciones, de tapadillo y en el mes de agosto, aprobó la prórroga de uno de los contratos de mayor coste para la ciudad. Concedió la gestión del servicio de bus por cuatro años más a la empresa Avanza, pese haber repetido hasta la saciedad que estaba trabajando en unos nuevos pliegos que mejorarían el servicio a los zaragozanos.

Pues no solo el servicio sigue igual o peor, sino que si nadie lo remedia, los zaragozanos sufriremos otra huelga de bus en plenas fiestas del Pilar después de haber subido el precio del billete a los ciudadanos. Señora Chueca, la huelga de bus le persigue.

Pero, ¿se acuerda de aquel infierno fiscal sobre el que advirtió hasta la saciedad en plena campaña electoral? ¿Se acuerda de las veces que prometió una bajada de impuestos? Pues pronto olvidó aquellas promesas electorales. Aquellas promesas, déjenme que se lo diga, solo buscaban su rédito político y pronto cayeron en saco roto. Porque menos de tres meses les ha costado aprobar el tarifazo del agua y las basuras. Una subida de las tasas que pagarán los zaragozanos.

Unos ciudadanos que ven cómo pagan más por los servicios públicos municipales mientras no se resuelven sus problemas. Porque su manera de hacer política, aquella de pan y circo, esa del golpe de tuit, marketing y foto, está a años luz de la realidad de los zaragozanos.

Le invito a pasear por los barrios de Zaragoza y se dará cuenta de que sus calles están sucias, los árboles están sin podar, en algunos hay sensación de inseguridad y en muchos todavía se espera aquella famosa reordenación de líneas de bus que vendió en repetidas ocasiones durante su etapa de consejera de Movilidad en este ayuntamiento.

Señora Chueca, dé una vuelta por Las Fuentes, La Almozara, Las Delicias o el Actur y converse, cara a cara y no virtualmente, con los vecinos. Entonces, conocerá los problemas que tienen para encontrar una vivienda asequible y poder llegar a fin de mes. Le contarán que quieren quedarse en sus barrios, con sus familias, pero son expulsados por no poder pagar los precios desorbitados de los pisos. Eso es lo que les preocupa, no si usted es zurda como Einstein o Angelina Jolie y si se monta en un dragón.

Pero mientras usted divisa la ciudad a lomos de Fújur, vuela por los aires otro de sus proyectos: La Romareda. Aquel con el que no se molestó en llegar a acuerdos, se echó una vez más en brazos de Vox, de la ultraderecha, y lo usó de manera partidista y electoral de cara a las elecciones del 28 de mayo.

Jugó con las expectativas de los zaragozanos, prometiéndoles un nuevo campo gratis y mintió de manera obscena para conseguir más votos. El PSOE nunca ha llevado a los tribunales ni ha judicializado La Romareda por respeto a los zaragozanos, a los zaragocistas, a una afición que se merece tener unas instalaciones dignas y en condiciones.

Pero será usted, señora Chueca y su antecesor, Jorge Azcón, los que tendrán que dar explicaciones sobre el fracaso de su proyecto. Todavía no les hemos oído reconocer su error, su fracaso. Ahora, no vale buscar excusas o culpar a otros. La única verdad es que usted prometió en el año 2019 un nuevo campo de fútbol y en 2023, volvió a hacerlo. Y cuatro años después, no se ha movido ni una piedra. Ha sido el cuarto proyecto fallido para la ciudad. Tanto usted como el señor Azcón han generado expectativas y las han convertido en frustraciones al primar el interés electoral sobre el general.

Pero dejemos de mirar atrás. El balón debe empezar a rodar de nuevo. Debemos buscar una nueva Romareda que se entienda como un verdadero proyecto de ciudad. Y, mientras tanto, señora Chueca, empiece a gestionar, a creerse que es la alcaldesa de la cuarta ciudad de España, con todo lo que eso exige. Porque Zaragoza y los zaragozanos lo merecemos.