Opinión

Sánchez y Díaz siguen sumando

Pedro Sánchez y Yolanda Díaz anunciaron ayer un acuerdo que nadie dudaba que iba a producirse por mucha intriga que sus respectivos equipos de comunicación, especialmente los de Sumar, le quisieron poner. PSOE y Sumar se presentaron a las elecciones del 23J como un frente común para parar una hipotético acuerdo del PP y Vox. De hecho, a lo largo de la campaña, aseguraron que solo necesitaban conseguir un diputado más para materializarlo y actuaron como un bloque. No pueden gobernar sin el apoyo de Esquerra, Junts, Bildu, PNV y BNG. Y siguen sin tenerlo asegurado. El paso dado es necesario, pero en ningún caso ni es sorprendente ni mucho menos definitivo. La incertidumbre, poca o mucha, sigue siendo la misma. Prueba de ello es que el candidato Sánchez, designado por el Rey como pidió, sigue sin pedir fecha para presentarse en el Congreso. Y hace cuatro días se quejaba de la tardanza de Feijóo en ese mismo trámite.

Los propios interesados han querido poner el foco en los aspectos económicos, especialmente laborales, del acuerdo con la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas como medida estrella. Sin duda, es una medida atractiva, especialmente para un determinado tipo de trabajadores, los del sector industrial, uno de los pocos en los que los sindicatos siguen teniendo una alta representatividad. Centrar el pacto de investidura entre los partidos que van a formar el Gobierno si consiguen la mayoría necesaria en la jornada laboral es algo irresponsable. La hipotética bondad de esta medida no puede esconder que es algo que hay que discutir con los agentes sociales, también con los empresarios, puesto que la reducción de jornada impacta en la competitividad de las empresas a no ser que vaya de mano de un pacto sobre la productividad y sobre la fiscalidad. Lo responsable hubiera sido en todo caso anunciar que el Gobierno tratará de crear las condiciones necesarias para que los agentes sociales lleguen a un acuerdo en este tema. Como irresponsable es también ligar esta hipotética reducción de jornada a la creación de empleo, una premisa que el caso francés ya desarboló. Hay algo peor que no mejorar las condiciones a los trabajadores que es crearles falsas expectativas. Si de verdad se quiere avanzar por ahí sería más útil hablar, por ejemplo, de un pacto de rentas intergeneracional. El resto de medidas que se anuncian en esta primera versión del pacto son igualmente muy genéricas aunque todas indican una mejora sustancial de las condiciones de los trabajadores, mayores servicios públicos y una fiscalidad más exigente. Todo ello difícil de poner en marcha en una economía como la española cargada de deuda pública y obligada a ajustarse de acuerdo con las nuevas reglas fiscales de la UE para 2024. Amén de ligar todo este paquete económico con el resto de exigencias de los socios que necesitan.

Sánchez trata de crear las condiciones para que su investidura sea ineludible. Pone, pues, más presión al resto de partidos con los que negocia, incluido el propio PSOE que el sábado será puesto en la tesitura de pasar a aprobación de los militantes el acuerdo con Sumar sin conocer las condiciones del resto de socios que el futuro presidente piensa aceptar. Cierto que no compartirán Gobierno, pero no deja de ser un ejercicio atípico aunque sea con la intención de parar a Vox.