Opinión | Sala de máquinas

Ensaladas o lentejas

La Sociedad Filarmónica de Zaragoza programaba recientemente al Grupo Chiavette, especializado en la música vocal del muy rico e histórico repertorio español. Entre otras piezas, sus músicos y cantantes deleitaron al público con una selección de las llamadas ensaladas, obras vocales, corales, compuestas en el Siglo de Oro, muy populares todas ellas, y que participaban de diversos géneros. El maestro Covarruvias las definía como «un género de canciones con diversos metros, que son como centones recogidos por diversos autores, recibiendo nombres como la bomba, el molino, el fuego o la justa».

En la mesa de los políticos, las ensaladas gustan más a la izquierda, cuyos chefs se han especializado en combinar la hoja verde con el pimiento rojo, el tomate o la remolacha, dándole al plato una tonalidad más rojiza y acorde con sus siglas. Asimismo los socialistas son partidarios de cocinar los ingredientes, hirviéndolos a fuego lento, a fin de eliminar pellejos y asperezas.

En cambio, los cocineros de Yolanda Díaz pertenecen a otra escuela y son reacios a manipular en exceso los productos naturales de aquel huerto ideológico que comenzara sembrando Marx pero ahora recolecta Putin. Hay otros dietistas en la izquierda, como Irene Montero, que practican el veganismo extremo. Esto es, nada cocinado, todo crudo y a la boca para no perder la pureza de los aromas a esa izquierda utópica que todavía huele un poco al nada ecológico habanazo de Fidel Castro.

En la derecha, por el contrario, las ensaladas son poco demandadas. A Feijóo le gustan más los platos únicos, contundentes, que sacien el hambre de poder. Desde que almuerza con Abascal se ha aficionado a las lentejas, plato muy español, tan nutritivo como tradicional, y que, con un buen chorizo, puede resultar suficiente para alimentar a toda la familia. Abascal ha preparado una olla con tropezones para sus socios aragoneses. Azcón ha probado estas lentejas y, las tomas o las dejas, ha sentado a la mesa a Lorena Berdún y a Natalia Chueca para que asimismo los ayuntamientos de Huesca y Zaragoza se nutran de vitaminas y hierro.

¿Ensaladas o legumbres? Lo ideal sería una dieta equilibrada, pero unos y otros prefieren seguir comiendo lo mismo. La consecuencia podría ser raquitismo político.