Opinión | CON SENTIDO / SIN SENTIDO

Papanatismo ‘celebrity’

El canon estético se ha ido al carajo y los prescriptores habituales se perdieron por el desagüe del nuevo orden digital-participativo. Ahora mandan los likes, los «creadores» trendies que se asoman a la tv o en streaming, las celebridades de todo pelaje. En este nuevo Olimpo digitalizado no prima la calidad, la profesionalidad, sino la habilidad para salir en las multipantallas y el impacto en las redes sociales. Esa democracia pop de los social media dictamina quiénes son los buenos y los malos en literatura, cine, cómic, música o cualquier esfera de la creación artística. Y productoras, operadoras digitales o editoriales van detrás de ese mandato mercadotécnico. A veces son ellas las que marcan la pauta e invierten en tal o cual figura que saben que la va a petar con ese empujón, como ha hecho Planeta con Sonsoles Ónega y su novela que la crítica más rigurosa ha puesto a parir. Triunfan las ocurrencias que propicien un fandom facilón, como el tipo que ha escrito un libro sobre viajar por España con tu perro: la petó entre sus potenciales fans que acudían con su mascota a la caseta de la Feria del Libro de Barcelona para llevarse una firma y, sobre todo, una foto con escritor y perro que luego difundirán... Así pues, vemos que la industria editorial apuesta por el friquismo que asegure followers, al margen de la calidad literaria o de contenidos. En el tardofranquismo existía censura, pero las editoriales apostaban por Marsé, Goytisolo, Benet, Vázquez Montalbán, Sánchez Ferlosio, José Hierro y tantos opositores al régimen con incuestionable calidad literaria. En la nueva dictadura del mercado social media el canon estético lo marca el éxito en esos terminales y las tendencias, casi siempre políticamente correctas, muchas veces inducidas por los que manejan el negocio. No me parecería del todo mal si no dejara en la cuneta a tanta gente –conozco legión– de enorme talento en todas las disciplinas creativas que custodian, espero, todavía las Musas.