Opinión

La obra pública impulsa la economía

La Feria de Zaragoza vuelve estos días a exhibir músculo con la celebración del XIX Salón Internacional de Maquinaria de Obras Públicas, Maquinaria y Construcción (Smopyc), un certamen que con sus 85.000 metros cuadrados de exposición se ha convertido en el buque insignia la institución aragonesa. Cerca de mil marcas, de las que casi el 70% son extranjeras, y la previsión de recibir a unos 50.000 profesionales de hasta 28 países dan una dimensión de la relevancia de este foro en el que se mostrarán los últimos avances del mercado.

Smopyc vuelve a ser estos días uno de los grandes termómetros de la situación económica y más concretamente de un sector que se ha visto catapultado durante los últimos años por el aumento de proyectos y de las licitaciones de obra pública por parte de las administraciones. El impulso que en este 2023 se ha producido en materia de infraestructuras es visible, ya que en España se acumulan inversiones por valor de casi 8.300 millones de euros durante los nueve primeros meses del año, es decir un 55% por encima de las registradas en el mismo periodo de 2022. El repunte en Aragón es todavía mayor, con un 56,8% más y casi 813 millones en inversión entre enero y septiembre, según los datos publicados por la patronal Seopan. También crece en un 28% la apuesta del Gobierno de Aragón en licitación de obra pública en el último año, si bien en los próximos esta se redoblará con la puesta en marcha el plan extraordinario de carreteras, que contempla un desembolso de 500 millones. Este tirón, no obstante, se ha visto espoleado por los fondos europeos Next Generation, que concentran el 48% del gasto de la Administración central.

Las obras en infraestructuras de comunicación como la A-68 entre El Burgo de Ebro y Fuentes de Ebro, dotada en los presupuestos del pasado año con 19 millones, además de la conexión desde Mallén hasta Navarra, con 16 millones, o los 17 millones que recoge la A-22 entre Siétamo y Huesca, así como la variante de Sabiñánigo (15 millones) y la de Alcorisa, y el acondicionamiento de la N-260 entre el Congosto de Ventamillo y Campo (10 millones) son solo algunos de los ejemplos del impulso de la obra pública en la comunidad. A ello se suman las obras del embalse de Yesa y Mularroya, la apuesta por el corredor Cantábrico-Mediterráneo y muchos otros trabajos vinculados a un sector en el que Aragón también sobresale, a pesar de que su recuperación ha sido muy paulatina tras la crisis de 2008, que dejó importantes secuelas que ya casi están cerradas.