Opinión

Concha, amiga del mundo

Se ha ido una carismática artista que nos deja un legado inolvidable, un recuerdo imperecedero en todo quien mantuvo una mínima relación con ella, siquiera como espectador de sus memorables interpretaciones en cualquier representación escénica. Protagonizó todo tipo de papeles, pues a ninguno se negó y en todos dejó su impronta junto con un inmenso amor a lo que hacía, fuera lo que fuere, en la comedia o el drama, en una época en la que hacerse un hueco en el elenco teatral y cinematográfico era notablemente difícil, tanto más para una mujer que nunca renunció a su vida familiar.

Amiga de las tablas, amiga de todos sus compañeros, amiga de un público entregado a esta actriz incombustible, cuya actuación tuve ocasión de admirar en el Teatro de las Esquinas, durante los Pilares de 2019, consciente de que muy probablemente fuera la última oportunidad para ello. Concha Velasco estaba a punto de cumplir los 80, pero aún se mantenía en pie con todo el vigor que provenía de su firme personalidad y con todo el fulgor que siempre la acompañó, casi desde el inicio de su carrera en la década de los cincuenta. El Teatro de las Esquinas era entonces el único teatro zaragozano en cuyo escenario todavía no había actuado, pues Concha siempre fue una enamorada de las interpretaciones en directo, por más que su presencia fuera también habitual tanto en la pequeña como en la gran pantalla. Precisamente en aquella obra, El funeral, dirigida por su hijo Manuel, interpretaba a una diva que regresaba de entre los muertos para asistir a su propio velatorio. Una carambola del destino pues, sin duda, allá donde se encuentre se le habrá escapado una sonrisilla de justo orgullo ante una despedida en olor de multitudes, merecido homenaje a esta genial artista que supo ganarse el aprecio de todos allí donde posaba el pie... y su corazón.