Opinión

El ‘bullying’, una asignatura pendiente

Vivimos en una sociedad que valora el bienestar y cuando unos padres tienen que escoger el colegio en el que estudiarán sus hijos, además de la reputación académica, también acaban valorando la seguridad escolar y del entorno. De hecho, uno de los objetivos fundamentales de los sistemas educativos es promover el bienestar de los niños y adolescentes y lograr que se encuentren plenamente satisfechos en su centro escolar.

La intimidación y el acoso, sobre todo en edades tempranas, se convierten en un problema generalizado, con graves consecuencias que pueden derivar en trastornos psicológicos que afecten directamente a la salud o incluso, en situaciones extremas, que deriven en conductas autodestructivas. En nuestro sistema educativo no deberían tener cabida este tipo de conductas. El bullying tiene consecuencias no solo a nivel académico: absentismo, fracaso escolar, mal rendimiento escolar...; también influye en el modo en el que esas personas se relacionarán con otras en el futuro.

Según el informe PISA 2022, España se encuentra dentro del conjunto de países con un porcentaje menor de alumnos frecuentemente acosados (6,5%), por debajo del promedio de la OCDE (8,3%) y solo superado por seis países. Aragón, pese a ser la cuarta comunidad autónoma con el ratio nacional más alto –contabiliza un 6,2% de casos de bullying– , se posiciona por debajo de la media nacional. Por desgracia destaca negativamente en los índices que relacionan el acoso frecuente con los alumnos inmigrantes (es la tercera autonomía, sólo por detrás de Extremadura y Cantabria) y con el nivel socieconómico (sólo Cataluña tiene peor indicador). Es decir, en Aragón los alumnos inmigrantes o los que se encuentran en un situación económica desfavorable tienen más probabilidades de sufrir acoso escolar que en el resto del país.

Este informe internacional se centra en el alumnado de 15 y 16 años, lo que hace pensar que la cifra real puede ser más elevada, porque estadísticamente el mayor número de casos se concentra entre los 11 y los 14 años. El equipo de Convivencia de la DGA también ha detectado un aumento en las demandas de asesoramiento e intervención sobre este tipo de comportamientos. Desde el inicio de curso hasta el mes de noviembre, en los centros educativos de Aragón se abrieron un total de 62 protocolos de acoso escolar y 115 de ideación suicida. Afloran más casos porque hay una mayor concienciación, más información y existe la obligación de notificarlos. Visibilizar el bullying es el primer paso para frenarlo. Padres , profesores y el entorno más cercano juegan un papel muy importante a la hora de prevenirlo. Cuando en un centro escolar se detecta un caso de acoso porque ya es demasiado evidente, el menor lleva mucho tiempo sufriendo y casi siempre se actúa tarde. Es importante frenarlo cuando aparecen las primeras señales.