Opinión | APUNTES AL MARGEN

Mujer de…

Es frecuente oír comentarios acerca de Irene Montero en los que se dice o insinúa que ha llegado a ministra por ser la pareja de Iglesias. Automáticamente aparece la reacción diciendo que esos comentarios son machismo y la cosa queda solventada. Podríamos nombrar otro caso: ¿alguien piensa que Ana Botella podría haber llegado a alcaldesa de Madrid sin ser la mujer de Aznar? Cierto es que acabo de escribir dos ejemplos de mujeres parejas de, pero esto no va de hombres y mujeres, ni de machismo, va de nepotismo y amiguismo. Siguiendo con nuestros protagonistas, ¿Vilallonga llegó a presidir Telefónica por su capacidad o por ser compañero de pupitre de Aznar? y ¿Belarra llegó a ministra por su valía o por ser la amiga del alma de Irene Montero? En todo caso a Ione Belarra sí debemos reconocerle la condición de tránsfuga por méritos propios. Veamos otros ejemplos. ¿Alguien cree que a Froilán lo hubieran contratado en Abu Dabi si no fuera nieto del campechano? ¿Urdangarín tuvo acceso a todos los tejemanejes que hizo con administraciones públicas por ser un buen jugador de balonmano o por ser el marido de doña Cristina? Quizá les suene el caso de la que fue directora de Instituto Valenciano de Arte Moderno con Camps. Ella usaba buena parte del presupuesto de la institución para promover las obras de su hijo. Acabó condenada a año y medio de cárcel por prevaricación y malversación. Una injusticia contra una madre coraje que solo quería lo mejor para su hijo. El nepotismo no es exclusivo del ámbito político. ¿Alguien piensa que lo fundamental para que Ana Botín o Marta Ortega hayan llegado a dirigir grandes compañías es su valía? Y que un señor que se apellida Del Pino Calvo-Sotelo haya llegado a dirigir Ferrovial para llevársela a Holanda, ¿también es por su valía? En el mundo del arte también hay cosas así: Will Smith exigió en la película En busca de la felicidad que su hijo actuara en el papel de hijo del protagonista que era el propio Will Smith. Y este tampoco es un caso único. El nepotismo existe y es bueno reconocerlo. Hay ámbitos donde es legal y otros donde no lo es, y lógicamente no son equiparables. Les diré para concluir, que, ante casos evidentes de nepotismo, los argumentos que tratan de desviar la atención sobre el caso, hacen un flaco favor al argumento que emplean. Ya sea este el argumento feminista que usa Montero, o el de la meritocracia, con el que nos tratan de convencer de que el Rey es Rey porque está muy preparao.