Opinión | Sala de máquinas

¿Quisieron matar a Felipe VI?

A menudo echo en falta a Francisco Pérez Abellán, buen amigo, mejor escritor y gran profesional del periodismo de sucesos. Entre sus múltiples subgéneros, Paco Abellán estaba especializado en magnicidios, de los que tan rica, por desgracia, es la historia de España. Hasta cinco presidentes del Gobierno cayeron abatidos en nuestra etapa contemporánea bajo las balas de anarquistas o de bandas armadas: Prim, Cánovas del Castillo, Canalejas, Dato y Carrero Blanco. Intentos de magnicidios hubo varios: Alfonso XIII escapó milagrosamente a un atentado en la mañana de su comitiva nupcial, Juan Carlos I estuvo en el punto de mira de un etarra y a Aznar le salvó el blindaje de su coche oficial…

La última intentona de atentado o magnicidio contra un Jefe del Estado español acaba de «descubrirla» el juez Manuel García-Castellón. De sus investigaciones en torno a las actividades de los CDR (Comités de Defensa de la República) y del movimiento Tsunami Democràtic se desprende, a su juicio (y es la razón de un juez) que Felipe VI iba a ser asesinado en Barcelona durante el pasado mes de junio de 2020. Al ser el año de la pandemia covid y limitarse al mínimo las actividades públicas aquel viaje real se suspendió, desactivándose así una amenaza que García-Castellón considera estuvo «en mente» de los presuntos terroristas afiliados al independentismo catalán en cualquiera de sus plataformas o comités. Algunos de ellos habrían estado coordinados por el propio Puigdemont, de ahí sus nuevas dificultades para ser amnistiado por el conjunto de sus delitos, para regresar a España y presentarse a las elecciones catalanas, como al parecer el prófugo planea.

El tema es de suficiente magnitud como para que el aludido juez demuestre que, en efecto, la voluntad de atentar contra la vida del monarca español existió realmente; que se hicieron, como el magistrado sospecha, gestiones y planes para estudiar y llevar a cabo un atentado de esa naturaleza; y que uno o varios terroristas estaban dispuestos a disparar contra Felipe VI o a hacer volar a su paso un artefacto explosivo.

Como en todos los grandes temas que pueden afectar, condicionar o convulsionar a un país, en éste es fundamental saber la verdad.