Opinión

Maestros y fantasmas

Como dice Gonzalo Suárez, todos los libros son libros de fantasmas, pero, parafraseando a George Orwell, algunos lo son más que otros. Ficción fatal (Taurus), el nuevo ensayo de Manuel Arias Maldonado, es un estudio apasionante y erudito sobre Vértigo de Alfred Hitchcock: aquí el fantasma que se conjura es una película de fantasmas. Este libro que explora la riqueza semántica de uno de los filmes más infinitos, ambiguos y desconcertantes de la historia también está lleno de observaciones perspicaces que te ayudan a ordenar percepciones más intuitivas sobre la película, su autor, el cine y su recepción. Arias, catedrático de teoría política en la Universidad de Málaga y autor de obras de referencia como La democracia sentimental (Página Indómita) y Antropoceno (Taurus), tiene la cortesía de leer atentamente muchas fuentes, tomar lo mejor de cada una, y refutar con elegancia, humor y contundencia las majaderías. (Como Vértigo ha atraído la atención de los estudios de género, el volumen de estas últimas es considerable.) Siempre resulta iluminador y es un analista indispensable para entender la política actual, pero aquí se disfruta especialmente: su inteligencia rigurosa y su curiosidad infatigable se aplican a una pasión (el cine y esta película): el racionalista escribe sobre una obra irracionalista a partir de un impulso romántico.

Si Arias es un pensador sistemático y estructurado, Mariano Gistaín es una especie de visionario. Es un columnista único y un escritor deslumbrante, realmente vertiginoso: uno de los genios que he conocido en mi vida. Es una alegría que vuelva a la ficción y al cuento, un género que se le da especialmente bien. Su libro más reciente, el brevísimo y extraordinario Familias raras (Instituto de Estudios Altoaragoneses, ilustraciones de Isidro Ferrer), trata de fantasmas. Los tres relatos que contiene -Hologramas, Papá y mamá y Un Cristo en el armario- pueden leerse como variaciones sobre la orfandad y la pérdida. Hablan de cómo sentimos a las personas que no están entre nosotros, de cómo las traemos de entre los muertos: dos hermanos contratan los servicios de una empresa para recrear a sus padres difuntos, pero los hologramas tienen otros planes; un hombre llama al número de casa de sus padres; otro debe hacer un viaje al Prepirineo en lugar de su padrastro. Los cuentos de Gistaín combinan la tecnología y la Biblia, a Javier Tomeo y Sam Shepard, a Samuel Beckett y Juan Rulfo, a Rafael Azcona y David Lynch, la maestría en la forma y el chiste buenísimo que te corta el aliento porque desvela algo esencial sobre la incomunicación, el desamparo y la vida.