Opinión | EL TRIÁNGULO

¿Qué hacemos con la Torre Outlet?

Que el Tribunal Superior de Justicia de Aragón declare ilegal la Torre Outlet ubicada en Zaragoza en las instalaciones de lo que en su día fue Pikolin en la carretera de Logroño era solo cuestión de tiempo y más que nada era solo cuestión de tiempo porque todo se hizo deprisa y parecía como si la Torre Outlet fuera imprescindible para la vida de los aragoneses, algo así como el agua o el aire. Ahora resulta que tres años después de su apertura, el TSJA señala que el motivo principal por el que se declara ilegal es que el Plan General de Ordenación Urbana sí contemplaba la reconversión del eje industrial de la carretera de Logroño, pero siempre que los usos dominantes que se instalaran en esos suelos fueran de carácter industrial o comercial estrictamente vinculados a la venta de productos de este sector y no convertir en dominante, tal y como se hizo con premeditación y cierta alevosía, añado, la venta minorista de productos como el textil o los servicios de restauración y ocio que es, precisamente, lo que impera en ese espacio y lo que todo el mundo sabía que iba a imperar. No en vano fue bautizada como Torre Outlet.

Sin conocer los datos económicos ni las instalaciones –nunca he estado porque soy más del comercio de proximidad del que tanto se habla y al que tanto se descuida– imagino que la torre será un espacio rentable con franquicias, marcas universales y todo eso que hace de las ciudades lugares impersonales y llenos de idénticas pancartas que invitan al consumo de forma masiva. No estoy ni en contra ni a favor de ese espacio, mi actitud es la de no ir y ahí me quedo, sin molestar, pero resulta un tanto vergonzoso que la Justicia declare ilegal algo que nunca se cerrará y lo haga porque, según la sentencia, se debía haber recurrido a una modificación del PGOU, no a un plan especial que lo enmendaba por la vía rápida y que «altera las limitaciones de uso establecidas, convirtiendo en dominante lo que está previsto en el plan solo como admisible». Nadie ha matado a nadie, por supuesto, pero esta sentencia evidencia que las cosas se hicieron sabiendo nuestros representantes políticos perfectamente lo que estaban haciendo y que no era otra cosa que ganar tiempo porque, como decía al principio, esa Torre Outlet parecía que era el agua y el oxígeno para Aragón, cuando realmente solo respondía a la satisfacción de determinados intereses económicos. Sé que a la gente le gusta ir y eso es así, lo importante es que sepamos que se actuó sabiendo de su posible ilegalidad, para lo que cada cual que intervino en aquel proceso se lavó sus manos en la persistencia de su necesidad, como si se tratara del agua, el aire o el sol.