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El Periódico de Aragón

Real Zaragoza

Raúl Agné encuentra su sitio

El técnico disfruta en el Nástic, rival este viernes del Zaragoza, de uno de sus mejores momentos como entrenador. Su paso por el banquillo de los aragoneses en 2017 fue gris y convulso

Raúl Agné, durante una rueda de prensa con el Nástic de Tarragona. Nástic de Tarragona.

Raúl Agné parece haber encontrado su lugar en Tarragona. El de Mequinenza es el actual entrenador del Nástic, rival hoy del Real Zaragoza y equipo con el que se quedó a tan solo un partido de lograr el ascenso a Segunda División el curso pasado.

El equipo aragonés siempre será un rival especial para el técnico. Por ser el equipo de su tierra, por llegar a jugar en su filial en su etapa como futbolista y por su paso por el banquillo del primer equipo, aunque de infausto recuerdo en 2017. Agné, que ya había entrenado a equipos de la talla del Girona, el Recreativo de Huelva o el Tenerife, llegó en octubre de ese año con la misión de sustituir a Luis Milla y enderezar el rumbo de un equipo que no había comenzado nada bien la temporada. El técnico, caracterizado por su fuerte carácter, tan solo estuvo unos meses al frente del Real Zaragoza, en los que ni las sensaciones ni los números le avalaron, sumando un total de 6 victorias, 4 empates y 9 derrotas. El entrenador fue despedido después de sumar 8 puntos de los últimos 33 y dejar al equipo a tan solo tres de la zona de descenso.

En diciembre de ese mismo año vivió su experiencia más exótica como técnico, al marcharse a China a dirigir al Nei Mongol Zhongyou FC, de la segunda división del país asiático. Pero su aventura en el extranjero terminó pronto, ya que Agné solo dirigió 18 encuentros. El de Mequinenza volvió a España y, meses después, fichó por el Córdoba, donde, a pesar de que los números le acompañaron (9 triunfos, 5 empates y 6 derrotas), su particular personalidad y la inestabilidad que vivía el club andaluz provocaron su salida. 

Durante la pandemia, el técnico abandonó el fútbol y ayudó en el negocio de hostelería familiar

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Llegó entonces la pandemia, y a Raúl Agné no se le cayeron los anillos por aparcar el deporte y centrarse en el negocio de hostelería que regenta su familia. Camarero, cocinero, tareas de bricolaje... el aragonés fue de todo durante unos meses en los que él mismo reconoció haber tenido varias propuestas para entrenar, pero en ese momento el fútbol no se encontraba en lo alto de sus prioridades

Un nuevo inicio

Pero un día llegó la oferta que le devolvió la ilusión. Agné, afincado en Figueras, junto a su mujer y sus tres hijos, recibió la llamada del Nástic de Tarragona, para dirigir a los catalanes en la nueva categoría que se estrenó el pasado año, la 1ª RFEF. Y aunque a su nuevo equipo le costó arrancar, con una irregular primera parte de campaña, una primorosa segunda vuelta le dio acceso a la fase de promoción, en la que el Nástic se jugó el ascenso ante el Villarreal B en un encuentro decisivo con mucha polémica. Pero los de Agné sucumbieron frente al filial de los castellonenses y vieron como se truncaron sus esperanzas.

No obstante, el trabajo del aragonés está siendo valorado muy positivamente en tierras catalanas y este año continúa al frente del proyecto del Nástic, en el que el único objetivo volverá a ser el ascenso. En su preparación se cruza este viernes (20.00) el Zaragoza, en un encuentro que seguro que para Agné no será uno más, a pesar de que no haya nada en juego.

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