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El Periódico de Aragón

Real Zaragoza

El problema del Real Zaragoza en la defensa

Los aragoneses han encajado nueve goles en siete partidos, han perdido la solidez atras del año pasado y han dado muestras de fragilidad ante equipos inferiores a los que se encontrará en competición oficial

Gámez y Larra se lamentan tras un gol recibido ante el Nástic de Tarragona Carlos Gil-Roig

El Real Zaragoza se ha visto obligado a tener que reaccionar en muchas ocasiones en este pretemporada y, aunque su carácter ha quedado demostrado, eso significa que también hay cosas que no están funcionando y que no se están haciendo bien. La nota negativa que está dejando el equipo es una sorprendente fragilidad defensiva, patente en muchos de los encuentros de preparación.

Y es sorprendente porque la línea de atrás de los aragoneses es la única a la que, por el momento, no ha llegado ningún refuerzo veraniego. La solidez defensiva fue la característica principal sobre la que Juan Ignacio Martínez edificó su Zaragoza, y quizá el motivo principal para que los aragoneses, uno de los equipos menos goleados de Segunda División, no sufrieran más de la cuenta a la hora de salvar la categoría ante la evidente falta de pólvora arriba que lastró a los de JIM para poder pensar en cotas mayores.

Al no haber habido cambio de nombres en la zaga, lo lógico es pensar que el problema está en que todavía la plantilla está aprendiendo e interiorizando los nuevos automatismos que quiere implantar Juan Carlos Carcedo en el equipo y que puede ser simplemente una cuestión de tiempo, aunque no por ello hay que pasarlo por el alto. El Zaragoza, de los siete encuentros disputados en pretemporada, solo ha conseguido dejar la puerta a cero en dos ocasiones, y fue ante dos de los rivales de inferior categoría que ha tenido enfrente (Deportivo Aragón y Teruel). Unos malos números comparados con los que cosechó el año pasado el equipo. Pero si las estadísticas no son buenas, las sensaciones tampoco son mucho mejores. Lo cierto es que al Real Zaragoza los rivales le están haciendo daño con mucha facilidad y sin demasiado esfuerzo. Equipos sin tantos recursos ofensivos como los que se puedan encontrar lo de Carcedo en competición oficial están encontrando varias vías para llegar con comodidad hasta el área

Las transiciones

Además, mucho de los goles encajados tienen patrones comunes. El más evidente, los problemas que está teniendo el equipo en las transiciones, costándole demasiado realizar el balance defensivo y mostrando falta de contundencia en determinadas situaciones. La presión alta que propone el entrenador riojano, una de las señas de identidad de su Zaragoza, tiene su lado negativo en el que, si el rival consigue superarla, encuentra espacios tras esa línea que le posibilita llegar a posiciones peligrosas con ataques sencillos pero eficaces. Aparte de los lógicos desajustes tácticos a estas alturas de año, varios de los tantos en contra están llegando por despistes o falta de concentración, sobre todo en los primeros minutos de los partidos. Así ocurrió en Lleida y Tarragona, donde dos fallos defensivos groseros pusieron cuesta arriba esos duelos. 

Sumado a ello, y para entender la cifra de goles recibidos, nueve en los siete compromisos hasta la fecha, también hay que apuntar a la portería como uno de los puntos débiles en este verano. Con Cristian fuera de juego durante la primera parte de la pretemporada por molestias leves, el nivel bajo palos no ha sido bueno, con un bajísimo porcentaje de paradas con respecto a los tiros a puerta recibidos. En especial, el desempeño de Ratón ha sido preocupante, dando la sensación de que no está ni para ser el segundo portero del equipo. 

En el debe de Juan Carlos Carcedo está ahuyentar la fragilidad mostrada este verano y recuperar la solidez perdida. Y para ello, el nuevo técnico no va a hacer experimentos. La línea defensiva titular, e incuestionable, va a ser la misma que el curso pasado, con Gámez y Chavarría por los laterales y Jair Amador y Francés en el centro de la zaga. Con ellos, el tiempo será el encargado de demostrar si los fallos y la sensación de debilidad han sido consecuencia del proceso de construcción de un nuevo equipo o las dificultades persisten en la competición oficial. A la espera de que llegue algún fichaje, el problema sería una lesión o contratiempo de los cuatro fijos, ya que los reservas no ofrecen demasiadas garantías.

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