Real Zaragoza

El Real Zaragoza, en la mediocridad de siempre

El equipo aragonés únicamente ha estado entre los seis primeros a estas alturas en tres de las once campañas que lleva en Segunda 

Solo cuatro veces tuvo menos puntos que los 22 que atesora ahora

Francés, Jair y Gámez protestan al árbitro tras el gol del Albacete el pasado sábado.

Francés, Jair y Gámez protestan al árbitro tras el gol del Albacete el pasado sábado. / CARLOS GIL-ROIG

El Periódico de Aragón

La incesante caída del Real Zaragoza le ha devuelto a la mediocridad clasificatoria, su hábitat natural desde su último descenso, hace once temporadas, a Segunda División. Porque la vulgaridad viene siendo predominante en torno a un equipo que rara vez ha estado entre los mejores. De hecho, la excepción ha sido que fuera un aspirante al ascenso porque lo normal es que ocupe un puesto en la zona media o baja de la tabla.

Y así vuelve a suceder ahora, a pesar de que el trabajo durante el verano y el estelar inicio de temporada invitaban a pensar que, esta vez sí, el Zaragoza iba a estar en la pomada. Así lo entendió también una afición ilusionada que batió el récord de abonados (más de 28.000) en Segunda y que soñó, con el Moverse, maños, moverse de fondo, con el ansiado retorno a la máxima categoría del fútbol nacional tras aquel pleno de victorias en las cinco primeras jornadas que auparon al equipo aragonés a lo más alto de la clasificación tras demasiado tiempo alejado de la zona noble.

Doce jornadas y menos de tres meses después de todo aquello, el Zaragoza, maltratado por las lesiones y por su propia inconsistencia, se ha derrumbado. De aquel equipo poderoso y capaz solo quedan añicos y la crisis se ha instalado en torno a una escuadra que no le gana a nadie (una sola victoria en los 13 últimos partidos, eliminación en Copa ante un Tercera RFEF incluida) y que ya está a la misma distancia (seis puntos) del descenso que del playoff

La mediocridad, pues, vuelve a ser el escenario que acoge a un conjunto aragonés que ya es 14º (la peor clasificación de la temporada) y cuyo caudal de puntuación (22 puntos) es el quinto peor en las once campañas consecutivas que acumula en Segunda. Solo el curso pasado (18 puntos a estas alturas), la 20-21 (13), la 18-19 (16) y la 16-17 (21) tenía menos unidades tras la jornada 17.

Contadas excepciones

Y es que la parte más anodina de la tabla ha sido, mayormente, el entorno que en más ocasiones ha acogido a un Zaragoza que, a estas alturas de la competición, casi siempre ha figurado en la segunda parte de la clasificación. De hecho, solo tres veces llegó a este punto del curso instalado entre los seis primeros. La última fue en la 19-20, cuando, de la mano de Víctor Fernández, el equipo era sexto con 26 puntos en el zurrón. Esa misma posición pero con un punto más (27) ocupaba en la 14-15 mientras que fue en la 15-16 cuando mejor colocado estaba a estas alturas (era 3º) con esos mismos 27 puntos convertidos en la mejor cosecha lograda por los aragoneses desde su última caída a un infierno en el que se abrasa.

Claro que, a pesar de que la situación clasificatoria es la habitual en los últimos años, el extraordinario declive sufrido en la temporada actual incrementa el dolor. Porque han bastado algo más de dos meses para que el deslumbrante semblante del zaragocismo pase a estar envuelto en amargura, desilusión y desencanto. La crisis de siempre ya se ha llevado por delante a un entrenador (Escribá), sitúa a los futbolistas en el punto de mira y azota a todos los estamentos de un club incapaz, por ahora, de zafarse de una insoportable mediocridad que vuelve a envolverlo todo.