La actualidad del Real Zaragoza

El paro es aún más envenenado para el Real Zaragoza

Tato, José Enrique y Samaras han sido hasta la más que probable llegada de Rossetto los tres fichajes de jugadores sin equipo fuera de las ventanas desde que el Zaragoza bajó en 2013 y con muchísimas más sombras que luces

Movilla llegó de esa forma en el curso del descenso (12-13), con buen rendimiento, pero fue despedido por Pitarch solo 15 meses después

Ocupando el lugar de lesionados llegaron Guitián, Burgui o Puado, de notable nivel, pero ahora LaLiga solo permite fichar a jugadores en paro por una baja médica como la de Guti

Samaras calienta sobre la banda de La Romareda antes de un partido.

Samaras calienta sobre la banda de La Romareda antes de un partido. / EL PERIÓDICO

Aludía Juan Carlos Cordero en su rueda de prensa de balance del final del mercado de invierno a los caramelos envenenados que tiene este periodo de refuerzos para justificar que al final no llegara ese extremo (habló de atacante), que se buscó hasta última hora. Lo cierto es que el club, tras la lesión de Guti, ha activado los mecanismos para buscar un centrocampista (con la operación de Matheus Rossetto como muy avanzada) del mercado del paro, donde la experiencia del Real Zaragoza en la historia reciente fuera de las ventanas de fichajes es realmente negativa. José Enrique, Tato y Samaras componen la lista zaragocista en esa posibilidad desde que bajó a Segunda con un resultado con muchísimas más sombras que luces, salvo en el caso del lateral valenciano, que al menos logró un aprobado raspado. Antes de bajar, del paro y acabada ya la ventana veraniega, llegó Movilla en 2012, con buen rendimiento en el año del descenso y con despido en la campaña siguiente con García Pitarch como responsable del mismo.

El Zaragoza, en todo caso, sigue en esa búsqueda, con tranquilidad se asegura, y solo mirando un refuerzo que venga de verdad a aportar y, además, con el necesario ritmo físico que impone Velázquez en su estilo de juego. No vendrá, y Rossetto que es libre solo desde el 31 de diciembre no lo es, un jugador que lleve mucho tiempo sin equipo, como fueron los casos en su día de José Enrique o Samaras, mientras que Jesús Rodríguez, Tato, el que inauguró esta lista en Segunda, llevaba menos meses sin equipo. Lo hizo a mediados de septiembre de 2014 para ocupar la ficha 18 que permitió la sanción de LaLiga y después de haber acabado contrato en el Girona en junio. El murciano, de 31 años, completó la delantera tras el fichaje frustrado de Chuli y, a pesar de su dilatada experiencia en Segunda, solo jugó 192 minutos, no marcó y acabó apartado en el playoff de ascenso por su actitud en el banquillo con Popovic en el choque ante el Girona.

José enrique controla un balón en un partido con el Elche.

José enrique controla un balón en un partido con el Elche. / JAIME GALINDO

En septiembre de 2016 el Zaragoza fichó a José Enrique, que había rescindido unos meses antes del Liverpool donde sus últimos tres años en los reds estuvieron lastrados por una eterna lesión de rodilla, para jugar solo 21 partidos en ese tiempo. El futbolista valenciano, de indiscutible nivel en la Premier y en el Villarreal, se retiró un año después (firmó por dos) y en una entrevista concedida en su adiós confesó que llegó a pensar que no podría debutar en el equipo zaragocista por esas lesiones. "La rodilla se hinchaba muchísimo y llegué a pensar que no empezaría. Pero apreté y pude jugar casi 30 partidos, muchos de central", dijo en Marca. De hecho, pudo jugar hasta 29 partidos con Agné y Láinez, combinando el lateral y el centro de la defensa, con un nivel de menos a más, pero muy limitado por esa dolencia que le llevó a negociar su rescisión en junio y a retirarse dos meses más tarde.

Mejor currículum aún tenía Georgios Samaras, ídolo en Grecia, mundialista en 2010 y 2014 y exjugador del Celtic y del City, que arribó en febrero de 2017 cuando Narcís Juliá ya solo ocupaba de forma nominal la dirección deportiva. Una lesión de espalda le había lastrado en la última época, en la que militó en el Rayo Oklahoma, franquicia entonces del club de Vallecas y en la NASL, la segunda competición en Estados Unidos. No jugaba desde octubre y su nivel físico estaba a años luz ya de lo que fue. Solo 166 minutos, ningún gol y un fichaje de nulo rendimiento tras las expectativas que deparó.

Sí ofreció ese rendimiento Movilla, que estaba sin equipo tras dejar el Rayo desde mayo cuando en septiembre de 2012 retornó a Zaragoza tras su exitosa primera etapa (04-07) y vivió el año del descenso con Manolo Jiménez, jugando esa temporada 35 partidos oficiales, 29 de Liga. En Segunda empezó contando para Paco Herrera y mantuvo su condición de hombre fuerte del vestuario hasta que Pitarch decidió su salida en diciembre junto a Movilla y José Mari.

Puado celebra un gol con el Real Zaragoza.

Puado celebra un gol con el Real Zaragoza. / El Periódico de Aragón

Mejor le ha ido al Zaragoza cuando ha ocupado la ficha de un jugador lesionado pidiendo su baja (LaLiga permite entonces ocupar parte de su salario que le queda por cobrar, en torno al 80%, lo que ahora puede hacer con Guti), pero hasta hace unos años ese permiso incluía a jugadores con contrato y así llegaron Guitián, tras rescindir del Valladolid en diciembre de 2018 por la lesión de Grippo, Puado, cedido por el Espanyol en noviembre de 2019 por la baja médica de Dwamena, y Burgui, a préstamo del Alavés en febrero de 2020 por la lesión de Ros, todos con una buena aportación futbolística, sobre todo Puado. No ocupó esa ficha el Zaragoza, aunque lo intentó con las lesiones de Wilk (2015 y 2016) o Jaime Romero (2015). Sin embargo, ahora esas bajas médicas solo se pueden cubrir por jugadores del paro, desde 2020, tras el fichaje de Braithwaite en febrero de ese año cuando estaba en el Leganés pagando la cláusula.