REAL ZARAGOZA

El 30 aniversario del 6-3 al Barça: "Desde el saque inicial fue atacar, atacar y atacar hasta el final"

José Aurelio Gay, Gustavo Poyet y Paquete Higuera, tres de los goleadores de aquella tarde, recuerdan uno de los partidos más memorables del equipo aragonés, del que se cumplen 30 años este martes

Los jugadores celebran uno de los seis goles al Barcelona.

Los jugadores celebran uno de los seis goles al Barcelona. / ROGELIO ALLEPUZ

Un dato resume lo extraordinario de aquel 6-3 al Barcelona del que el martes se cumple el 30 aniversario: En los últimos 59 años es la única vez que el conjunto azulgrana ha recibido media docena de goles en una competición española. Y otro dato explica perfectamente la grandeza del club aragonés: El último equipo que le había hecho seis fue el Real Zaragoza de Los Magníficos en los cuartos de final de la Copa de 1965 (6-4).

El domingo 13 de febrero de 1994 es una de esas fechas inolvidable. Para los 33.000 espectadores de La Romareda y también para los protagonistas de aquel día: «Fue espectacular», recuerdan los goleadores. «El Barça no venía muy fino, había tropezado y nosotros salimos muy motivados. Antes del partido se rindió homenaje a Juliá, hizo el saque de honor y a partir de ahí fue como si tocaran la corneta. De hecho en el minuto 5 ya habíamos marcado el gol de Fernando. Fue un aluvión de juego, en la primera parte, en la segunda, el partido no tuvo picos, fue atacar, atacar, atacar y atacar hasta el final», resume José Aurelio Gay.

Los goles y las ocasiones se sucedieron sin solución de continuidad. «El primer gol es un córner que tiran ellos y salimos a la contra, la llevo yo con Fernandito Cáceres, que nos peleamos para que me la dejara, la pasé al campo contrario, se la di a Esnáider y él se la deja atrás a Fernandito. Fue un gol bonito», explica Paquete Higuera porque el atacante, «menos en los que Juanito (Esnáider) se fabricó él, participé en todos».

Esnáider bate a Zubizarreta por alto para hacer el tercero.

Esnáider bate a Zubizarreta por alto para hacer el tercero. / ROGELIO ALLEPUZ

Ese tanto, en el minuto cinco, fue el primer gol de Fernando Cáceres en la Liga Española. «Ya había hecho otro parecido con Argentinos. Pero el del Barça era más difícil, por la entidad del rival y por los jugadores que tenía. Casualmente fue a Guardiola al que le robé el balón», recordaba el argentino en una entrevista con este diario.

Diez minutos después llegó el segundo. «Fue un balón no sé de quién abierto a Belsué, que subía por la banda, controló cerca del área rival, hice un desmarque al primer palo, metió el balón Alberto y me anticipé a la salida de Zubi y a un defensor», relata Gay, su autor. «Lo recuerdo porque uno no le marca al Barça todos los días, por la goleada y porque hubo un incidente. Al marcar el segundo gol hubo una avalancha en el gol de enfrente y hubo un montón de chicos que se accidentaron, se paró un poco el partido. Se pasó un poquito de miedo en ese momento pero a la gente se le pasó rápido porque el equipo no paraba de atacar, se generaba juego ofensivo continuamente, muchas llegadas, muchos remates, muchos goles de bella factura».

Paquete Higuera regatea a Zubizarreta para hacer el sexto.

Paquete Higuera regatea a Zubizarreta para hacer el sexto. / ROGELIO ALLEPUZ

El Barça de Johan Cruyff, el Dream Team, estaba en plena pelea por la Liga y, además, tenía un enorme potencial ofensivo, así que no bajó los brazos. En el minuto 31 Romario recortó distancias pero antes del descanso, Esnáider batió dos veces más a Zubizarreta. En el minuto 39, le ganó la pelea a Koeman en el borde del área y superó al guardameta por arriba. Cinco minutos después, lo hizo por debajo de las piernas dentro del área.

Más goles

Al intermedio se llegó con un espectacular 4-1, pero el equipo no dio el partido por terminado. De hecho, Gay sugirió en el vestuario que había que reforzar el centro del campo. «Llevábamos seis u ocho partidos jugando 4-3-3 con tres delanteros porque normalmente hacíamos 4-4-2 pero, claro, teníamos delanteros tan buenos como Miguel, Higuera y Juan que era muy difícil dejar a uno en el banquillo y empezamos a jugar 4-3-3 y la cosa funcionó. Pero yo cuando íbamos 4-1 decía ‘tenemos que sacar un delantero y meter un centrocampista’, ejerciendo ya de entrenador», señala.

Poyet y Esnáider celebran uno de los goles.

Poyet y Esnáider celebran uno de los goles. / ROGELIO ALLEPUZ

Laudrup le dio la razón a Gay anotando el 4-2 en el minuto 47, pero eso no frenó al Zaragoza ni cambió su manera de jugar. Y es que quedaba lo mejor. La magia de Paquete Higuera. «Aparte de los goles fallamos claras ocasiones, con 6-2 tiramos al palo en un remate de volea, Paquete tuvo otras dos. Lo de Paquete fue increíble, hizo diabluras. Le hizo un destrozo al Barça, estaríamos hablando de un nivel de Cristiano o Messi lo que hace. Hay una jugada que sale Zubi, le regatea y le hace lo que quiere, se la pisa, se la enseña, se la guarda, es increíble», rememora Gay.

«El quinto lo hago en una jugada que creo que Fernandito me la pasa en largo, salgo a la espalda de los defensas y es un gol muy difícil porque le pego con el exterior desde fuera del área y que la pelota entre directamente era complicado, pero la verdad es que fue un golazo para mí. Espectacular, como todo el partido», recuerda el delantero. Era el minuto 64 y once después, casi casi se repitió la jugada. Pero esta vez Higuera no tiró a puerta.

Incidente en uno de los fondos tras el segundo gol.

Incidente en uno de los fondos tras el segundo gol. / ROGELIO ALLEPUZ

«Zubizarreta está muy cerca de mí y no se la podía tirar por encima, entonces la paso a un ladito, la toca con la mano, y se queda ahí la pelota, se la piso dos veces, se cae y, como vi que estaba la portería vacía pero iba para allí Nadal, se la paso a Gustavo con la fortuna de que la metió y Nadal no pudo hacer nada. Fue la guinda del pastel, de un partido que fue un toma y daca. La verdad es que disfrutábamos muchísimo jugando esos partidos, que no es fácil», relata.

«Hay un momento que pienso que Paquete va a definir él porque lo elude a Zubizarreta tres veces pero, como jugador ofensivo que fui siempre, sigo corriendo, por las dudas, por si hay un rebote o pega en el palo… Pero Paquete me la sirve como diciendo dale, te toca a vos. Golpeo de lejos porque mis características de jugador lento no son para controlar y avanzar con la pelota. Tengo una duda en un momento, pienso que la pueden salvar en la línea pero bota medio raro. Ese día se nos daba todo. La golpeé bien, fuerte, cruzada, pero podía haber pasado otra cosa», añade el otro protagonista, Gustavo Poyet.

Aguado y Nayim celebran la goleada tras el partido.

Aguado y Nayim celebran la goleada tras el partido. / ROGELIO ALLEPUZ

El sexto, el éxtasis, la locura, la celebración colectiva. «Vengo corriendo, golpeo y me queda la carrera como para ir a gritar el gol al fondo norte, con la gente, con la hinchada, pero fue tanto lo que hizo Paquete que me doy cuenta y me doy vuelta porque se merece que lo vaya a celebrar con él. Paquete estaba medio arrodillado y ahí se formó la piña de todos los jugadores juntos que demuestra lo que éramos como equipo», añade Poyet.

Ese Zaragoza venía lanzado tras un inicio difícil. «Nos costó arrancar, no ganamos hasta la sexta jornada», rememora Gay. La victoria contra el Barça, contra aquel Barça, fue un punto de inflexión. «Diría que fue una satisfacción porque nunca podíamos ganarles, yo andaba algo traumado, y quizá un punto de confirmación, de sí, podemos, ojo con este Zaragoza porque ahora el rival tiene un problema. Fue confirmación, más que nada», asiente Poyet. El Real Zaragoza acabó tercero con 46 puntos, a diez del Barcelona y el Deportivo, y ganó la Copa del Rey frente al Celta. Fue el segundo equipo más goleador de la Liga (71) solo por detrás del propio Barça (91). Todo gracias a tardes mágicas en La Romareda como la del 13 de febrero de 1994.