MEDICINA INTERNA

El coste de ser obeso en España: una enfermedad crónica, sin tratamiento "adecuado" e infradiagnosticada

Según alertan los especialistas, la obesidad es una enfermedad que no está reconocida en España, lo que conlleva que no se reciba un tratamiento acorde

El coste de ser obeso en España: una enfermedad crónica, infradiagnosticada y sin tratamiento “adecuado”

El coste de ser obeso en España: una enfermedad crónica, infradiagnosticada y sin tratamiento “adecuado”

Rafa Sardiña

Rafa Sardiña

Según estima la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), se prevé que las cifras de prevalencia de la obesidad en España serán del 30% de la población adulta, con un crecimiento en todas las edades, sobre todo, en niños y adolescentes. El crecimiento superará el 1,9% anual, lo que representará el 2,43% del gasto sanitario total.

Durante la XVII Reunión del Grupo de Diabetes, Obesidad y Nutrición de SEMI, uno de los ejes principales ha sido la considerada principal epidemia del siglo XXI: la obesidad. 

La presidenta de la Sociedad Española de Medicina Interna, la doctora Juana Carretero, explica que hablamos de una “enfermedad crónica, así declarada por la mayor parte de organismos oficiales como la OMS en 1997 o la Unión Europea en 2021”. Sin embargo, resalta la nutricionista, “en España permanece sin ser reconocida como tal y, por lo tanto, sin recibir un tratamiento adecuado”. 

“No es una cuestión de comer mucho”

La doctora Carretero pone de relieve las enormes dificultades a las que se enfrentan las personas con obesidad, y todo ello pese a que el 56% de la población española adulta está por encima de su peso (36% con sobrepeso y 17% con obesidad, según la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad). 

  • “En el paso y, actualmente, se ha culpabilizado a la persona que vive con obesidad de su enfermedad, simplificándolo a una cuestión de comer mucho y moverse poco. Este concepto, tan alejado de los verdaderos mecanismos que llevan a la obesidad, aboca al paciente a realizar dietas restrictivas, con escasa respuesta ponderal y recuperación del peso perdido en poco tiempo”.

Y es que, en la actualidad, estamos ante una enfermedad que permanece diagnosticada, y así lo demuestran los datos que maneja la SEMI: menos del 40% de las personas con obesidad tienen ese diagnóstico.

También está infratratada, ya que menos del 20% reciben medicación con evidencia científica, y menos del 1,3% de los profesionales prescriben dicha medicación para tratar este problema de salud.

“La obesidad debe entenderse como una enfermedad crónica basada en un exceso de adiposidad”, recalca la especialista.

Así, “su tratamiento debe enfocarse en prevenir el exceso de grasa, evitar la aparición de complicaciones como la diabetes o la hipertensión y de complicaciones finales como la fibrilación auricular (ritmo cardíaco irregular), la insuficiencia cardíaca, la apnea del sueño o la artrosis”.

Hoy en día contamos con un tratamiento farmacológico específico para la obesidad tras la autorización, a partir de 2015, con la autorización de los análogos del receptor del GLP-1 y que “la cirugía bariátrica es actualmente una técnica segura y eficaz indicada para IMC mayor de 35 independientemente de la presencia de comorbilidades, entre 30-35 di DM2 o comorbilidades mayores (artrosis, apnea del duelo, fibrilación auricular, hígado grasa, insuficiencia cardíaca)”.

No obstante, y aunque la investigación es muy “prometedora”, los pacientes se enfrentan al hándicap de una enfermedad que no está reconocida, por lo que “no existen fármacos financiados y, además, se culpabiliza a las personas que viven con obesidad de uso de otras terapéuticas para tal fin”.

En el futuro, hace hincapié la doctora Carretero, dispondremos de medicamentos con doble mecanismo de acción:

  • Pemdivutide (glucagón/GLP1).
  • Cagrilintide (amylin/GLP1).
  • Triagonistas (Retratutide, GIP, Glucagon, GLP1).

Y también de las “nuevas tecnologías, el big data y las técnicas de machine learning nos permitirán adelantarnos a la aparición de la obesidad, predecir qué personas la desarrollarán y en qué manera se expresará la obesidad en dicha persona, con lo que podremos ofrecer una medicina personalizada que mejore su atención, su tratamiento y la respuesta al mismo”.

La obesidad en la tercera edad

Para el manejo clínico de la obesidad en las personas mayores de 65 años se debe tener en cuenta el estado funcional y si el propio paciente presenta sarcopenia o deterioro cognitivo.

Por ello, el doctor Pablo Pérez Matínez indica que se plantean diferentes escenarios clínicos:

  • “En un paciente con IMC entre 30 y 34,9 estaría indicado intensificar el estilo de vida saludable”.
  • “En aquellos pacientes con IMC entre 35 y 39,9 es importante valorar también si presenta otras comorbilidades y el impacto que estas tienen sobre la limitación del paciente, así como la posible prescripción de medicación”.
  • “Y en el último escenario clínico por encima de IMC de 40, se recomienda intensificación del estilo de vida saludable, tratamiento farmacológico y en algún grupo de paciente específico, incluso valorar la cirugía bariátrica”.

El coordinador del Grupo de Trabajo de Diabetes, Obesidad y Nutrición (DON), apunta a que “todo paciente hospitalizado puede estar en riesgo de sufrir un deterioro de su funcionalidad durante el ingreso y, para evitarlo, es fundamental tanto un adecuado acondicionamiento físico como una óptima nutrición”. 

Por eso, es importante tener en cuenta que solamente “debemos atender a estas necesidades en el paciente frágil, si no en el conjunto de pacientes hospitalizados con patología aguda”.