Si en Semana Santa no pueden faltan las tradicionales torrijas, ahora que se acerca la Navidad no hay nada como hacer dulces caseros navideños para endulzar estos días tan especiales. Por ejemplo, ya te enseñamos cómo se podía hacer turrón casero de una forma tan sencilla como que ocupa cinco minutos y al microondas, pero también otro de los grandes clásicos de estos días señalados son los polvorones.

Es uno de esos productos que, ciertamente, no son caros de comprar y que es probable que recibas en tu casa si te dan aguinaldo navideño, pero seguro que no son tan buenos como los que puedes preparar en casa, porque tienen ese sabor especial y ese toque tan único y característico que solo tú mismo, con los ingredientes que más te gusten, le puedes dar.

Esta es una base, un método tradicional de preparar los clásicos de almendra, pero puedes probar con otros frutos secos, a añadir pequeños trocitos muy pequeños de fruta fresca, decorar con caramelo, con virutas de chocolate, probar cosas distintas para la masa... Será por opciones.

Ingredientes

  • 400 gramos de harina
  • 200 gramos de manteca de cerdo
  • 150 gramos de azúcar glass
  • 1 limón
  • 100 gramos de almendras peladas y tostadas, pero sin sal. Pueden ser naturales y tostarlas tú mismo.

La receta

Si los hacéis bien os daréis cuenta de que es uno de esos productos que merece muchísimo más la pena hacerlos en casa que comprarlos porque mejoran una barbaridad.

Lo primero pica muy finas las almendras, lo más que se pueda y en una sartén, a fuego suave, tuesta la harina hasta que se le vaya el sabor a crudo. Muy importante no quemarla porque sabe a rayos y arruinaría toda la preparación. Para ello, fuego suave, remover todo el rato y en unos 5-7 minutos debería estar.

Tamízala, espera que se enfríe y agrega la ralladura del limón, un toque al gusto de canela, 100 gramos de azúcar glass, todas las almendras picadas y la manteca de cerdo, que debe estar líquida pero espesa. Es decir, a temperatura ambiente. Mezcla y remezcla hasta que se forma una masa homogénea.

Después solo queda forrar una bandeja de horno de papel de horno, poner la masa y trabajarla hasta que tenga un grosor de unos dos centímetros más o menos e ir cortándola con un molde de galletas o el que mejor te venga. Antes de hornear toca esperar a que la masa se enfríe y se ponga dura. No tengas prisa, que merece la pena esperar.

Cuando ya esté fría, al horno a 180 grados con calor arriba y abajo si se pone el ventilador y, si no, a 200 grados. En 12 minutos estarán listos, pero vuelve a dejarlos enfriar porque la masa es delicada como el cristal, así que con cuidado. Simplemente decora como más te guste (con más azúcar glass, canela...) y a disfrutar.