Los grupos de la oposición en el Ayuntamiento de Zaragoza ya no tendrán capacidad para decidir sobre los proyectos de “obras ordinarias” que plantee el equipo de Gobierno de PP-Cs en materia de Urbanismo e inferiores a 200.000 euros. La decisión, adoptada para “agilizar” ciertos trámites, será exclusiva del alcalde, Jorge Azcón, y su equipo, que ya no contará con la mayoría plenaria. Un cambio del modelo que ha aprobado el regidor tras revocar un acuerdo que delegaba estas competencias a favor del consejo de la gerencia de Urbanismo. Desde Podemos ya han anunciado que están valorando llevar a los tribunales este acuerdo del Gobierno de PP-Cs.

Según fuentes municipales, la Ley de Capitalidad, en concreto en el artículo 14, establece «que corresponde al Gobierno de Zaragoza la aprobación de los proyectos de urbanización y de obra ordinaria». Las mismas fuentes explicaron que lo que se ha hecho ha sido «ajustarse» al funcionamiento de esta normativa que, puntualizaron, «aprobaron las formaciones de izquierdas en 2017». Además, añadieron, permitirá «agilizar» la tramitación de los proyectos. Esta modificación sólo afecta a las obras ordinarias, es decir, que se realicen en suelo urbano consolidado y que no afecten al planeamiento urbanístico. Además, todos los proyectos de más de 200.000 euros tendrán que salir a información pública.

El acuerdo que ha revocado el alcalde Jorge Azcón tiene su origen en 2009, cuando se delegaron las competencias al consejo de gerencia. En 2017 se ratificó esta decisión. Entre las formaciones de izquierdas esta decisión solo tiene un objetivo: delimitar su capacidad de opinar y decidir sobre el devenir de la ciudad y las obras que se impulsen, mientras que el socio preferente de Azcón, Vox, aprueba la decisión. Además, desde Podemos no descartan acudir a los tribunales. Tampoco el PSOE, aunque señalan que todavía era pronto para confirmarlo.

Lo que sí tienen claro es que el Gobierno de PP y Cs aprovechará para sacar adelante proyectos que han sido rechazados en el pleno como la supermanzana de la plaza San Francisco o San Lamberto, algo que niegan desde Urbanismo, que aseguran que para proyectos de esta índole se contará siempre con la mayoría plenaria.

Desde la concejalía de Urbanismo explican que esta decisión únicamente afectará a aquellos proyectos técnicos que describen y presupuestan las obras que se consideren necesarias al margen de la ejecución del sistema del planeamiento urbanístico y que suelen afectar a actuaciones de conservación o reposición de las instalaciones existentes.

Esta forma de actuar no va a ser exclusiva de Urbanismo ya que, por ejemplo, el área de Infraestructuras, de la que dependen las reformas de la operación calles, aprueba los proyectos sin tener que llevarlos al pleno.

Desde la izquierda

Según el socialista Horacio Royo, la decisión es «muy grave» porque coarta la capacidad de hacer oposición, intervenir y opinar en decisiones que afectan a la ciudad. Según Royo, se debe «al miedo que tiene Azcón de perder las negociaciones con Vox».

Para ZeC es «un paso más en la involución democrática y una muestra más de la incapacidad del Gobierno de PP-C para dialogar y llegar a acuerdos con el resto de grupos políticos» que, añadieron, solucionan «restando controles democráticos a esas decisiones».

Según Podemos, «Azcón tiene miedo a las mayorías plenarias por su incapacidad para escuchar a los vecinos y consensuar las obras con los grupos».