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OPINIÓN

La Zaragoza que no avanza

Desde la FABZ criticamos la "privatización" de los servicios y reivindicamos una línea de alta capacidad este-oeste

El interior de la antigua fábrica de Giesa. CHUS MARCHADOR

Hacer un balance del estado de Zaragoza en el cercano final de la actual corporación requiere de un ejercicio previo de retrospectiva desde el inicio de la misma en 2019. Después vino la terrible pandemia con sus consecuencias sociales y económicas, en la que el señor Azcón logró un acuerdo de consenso por el futuro de la ciudad, que luego se encargó en ningunear a la primera ocasión, y que presupuesto tras presupuesto ha venido marcado por sus socios de derecha extrema que han condicionado la política municipal del PP y Ciudadanos. 

La corporación ha mantenido los proyectos ya iniciados o planificados por el equipo anterior: Mercado Central, Parque Pignatelli, prolongación Tenor Fleta, viviendas de Las Fuentes y de la Imprenta Blasco, etc. También hay que reconocer que se han realizado actuaciones demandadas en materia de reformas integrales de algunas calles.

Pero las actuaciones de reforma de instalaciones de mantenimiento en los barrios, y en el conjunto de la ciudad, son la obligación de cualquier corporación, flores a parte. Las contratas de limpieza pública y parques y jardines han dejado mucho que desear, aunque ahora se intente corregir a la carrera. A lo que se añade una alarmante privatización del espacio y bienes públicos.

Sobrexposición mediática

La acción municipal ha venido marcada por una sobrexposición mediática de anuncios que luego han sido fiascos, zonas de galerías comerciales, Giesa, adecuación Canal Imperial en San José, espacio Goya, etc., a lo que se añade y esto es más grave, la vinculación de la ciudad y su alcalde «a muerte» como dirían los aficionados, con el proyecto Romareda y la sociedad privada propietaria del equipo. Esperemos que el tiempo invertido en este proyecto no haya sido un entretenimiento con tintes electoralistas, cuando las necesidades eran otras. 

La gran oportunidad de los recursos de los fondos europeos de recuperación, que vía Gobierno de España irán a futuras actuaciones municipales, desmontan todas las manifestaciones de Azcón, sobre la falta de colaboración del Ejecutivo central, no sabiendo muy bien que intereses defendía, aunque desde luego los de la ciudad no. 

Hay un tema primordial que nos ocupa y preocupa como es el de la movilidad. Y el equipo de gobierno se enfrenta a la tormenta perfecta: cambio hacia la movilidad eléctrica, establecimiento de la zona de bajas emisiones, línea de alta capacidad este-oeste, reorganización de líneas y nueva concesión del autobús, con una empresa con alta conflictividad laboral y mal mantenimiento de los vehículos.

Esperemos que haya presupuestos para 2023 que amplíen la inversión real en los barrios, que eviten las consecuencias de la actual crisis económica así como una Zaragoza a dos velocidades en avance social y calidad de vida.

*Manuel Arnal, presidente de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza

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