+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

SALA DE MÁQUINAS

La filosofía como piedra filosofal de la paz

 

Juan Bolea Juan Bolea
29/03/2016

Algunos filósofos, como Carlos Fraenkel, están intentando tender puentes entre Oriente y Occidente, entre palestinos y judíos, entre comunidades con graves diferencias religiosas o éticas a través de la enseñanza de los grandes nombres de la historia de la filosofía, desde Platón a Nietzsche, desde Maimónides a Spinoza.

El resultado son unos cuantos seminarios repartidos por medio planeta y un libro recientemente traducido al castellano por el sello Ariel: Enseñar Platón en Palestina. Filosofía en un mundo dividido.

Volumen que viene precedido de críticas como estas: "Tan subversivo y fascinante como leer Lolita en Teherán" (Avishai Margalit). "Fraenkel entiende que la filosofía es un elemento esencial de la cultura del debate, saca las convicciones del claustro y las pone a prueba en Makasar o Jerusalén oriental" (Joshua Cohen).

¿Puede Platón ayudarnos a entender los fenómenos convulsos que actualmente están encadenándose en el mundo? ¿Cómo explicarlos, cómo solucionarlos? ¿Sería la argumentación lógica, científica, establecida sobre las bases universales de la razón la piedra filosofal --nunca mejor dicho--, de acuerdos intercontinentales, interreligiosos, interclasistas?

Ese y no otro es el uso que el profesor Fraenkel, de las universidades de Oxford y Montreal, pretende conferir a la llamada ciencia del conocimiento o la verdad, aplicándola, más que rebajándola, a una calidad de herramienta práctica ligada a los problemas de la vida cotidiana de nuestras sociedades. Como Sócrates, Fraenkel somete a interrogación casi todo aquello cuanto piensa o deduce. ¿Tiene sentido cuestionar o defender la existencia de Dios ante un grupo de devotos musulmanes? ¿Las técnicas socráticas de afloración de la verdad podrían llegar a destruir los dogmas de una secta religiosa? ¿Cuál es la mejor manera de abordar un debate sobre justicia social en las favelas de Río, o sobre el legado del colonialismo en una provincia de Sumatra?

En las clases de Fraenkel los alumnos no se limitan a arañar suavemente sus herencias ideológicas, genealógicas o religiosas, sino que profundizan en sus raíces hasta desnudar las ideas en su concepto nuclear y, a partir de allí, volver a razonar abiertamente e intentar dialogar con el opuesto en busca de terrenos de entendimiento.

Una buena idea, un mejor trabajo y, quizá, una solución.

Comenta esta noticia (3)

   
3 Comentarios
03

Por Juanico 19:35 - 29.03.2016

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Artìculo el de hoy aburrido,aburrido. Seguro que los siguientes seràn mejores.

02

Por Isadora Duncan 11:13 - 29.03.2016

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

La filosofia te humaniza,aclara,sensibiliza y es necesaria para aplicarla a la vida cotidiana,pero no aquellos que utilizan SU propia filosofia para comulgar con ruedas de molino...

01

Por yo 10:19 - 29.03.2016

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Está muy bien señor Bolea aprender filosofía. Al igual que, habría que decir que cuando el habla de mundo celeste y mundo de las ideas, el cristianismo lo copió y habla del cielo y la tierra, incluso podemos hablar de la triada capitolina romana y el padre, hijo y espíritu santo..., etc. Claro que la filosofía es vital para entender muchas de las cosas que nos ocurren y explica esencias que nos harían comprender muchas de nuestras realidades. Por eso el PP la está intentando quitar de los curriculums.