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Un Aragón bloqueado en una España irreconocible

 

Juan Bolea Juan Bolea
08/03/2018

Miramos a Italia con compasión, como país políticamente ingobernable, sin analizar la situación de bloqueo político que se extiende por nuestras instituciones, por media y paralizada España. Viendo la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el nuestro.

España es un país bloqueado, irreconocible. No tanto porque Mariano Rajoy no se reconozca en la huelga a la japonesa que pretendían llevar a cabo hoy las más progres de sus políticas, Cifuentes, Tejerina (y pare de contar) sino porque el español medio, el de a pie, el votante, el mediopensionista, no reconoce la materialización de sus deseos ni conceptos en nuestro irreconocible y bloqueado mapa político.

El mapa de Cataluña, para empezar, colapsado por los procesos judiciales y por la manifiesta irresponsabilidad de Esquerra y PDECat, de los Puigdemont, Torrent, Junqueras y demás «incompetentes e inútiles» (así los ha llamado el diputado socialista catalán Salvador Illa).

El mapa político nacional, para continuar, con un Congreso de los Diputados con tal inestabilidad que basta un cambio de rumbo, o de cromos, para que el Gobierno vuelva a estar en minoría y se paralicen las leyes, las partidas, las gestiones, las comisiones, todo cambio o reforma. Ahí sigue y seguirá Rajoy hasta el fin de la legislatura, inasequible al desaliento o la crítica, tan inmóvil como los leones del Congreso, reconociéndose tan sólo en su propia permanencia o inmovilidad.

El mapa político aragonés, para finalizar, con tres de sus principales instituciones, el Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Zaragoza y el Justicia semiparalizados por falta de acuerdo, pacto, alianzas o consensos en sus administraciones y transiciones.

La imagen de nuestros políticos no es buena, no está nimbada por la inteligencia y la eficacia, sino por la división y la crispación. Siendo pactista nuestra tradición, los pactos se firman ahora sobre hojas de agua, con tinta invisible, dando viejos y nuevos políticos vuelta a la noria de la sinrazón, más que arando otros campos de inversión, gestión, objetivos y proyectos donde podamos prosperar y reconocernos. Unos y otros, tristemente, dan por conclusa la legislatura (faltan quince meses) y se disponen a hacer lo que mejor saben: gritar en campaña contra el enemigo.

¿Solución? Liderazgo. ¿De quién? La mayoría. ¿Cuál? Ah, ése es su trabajo.

   
2 Comentarios
02

Por Raimon 10:55 - 08.03.2018

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Hola Juan, que bonita pelicula la de ayer en la Filmo, me hubiera gustado saludarte con mas detalle pero el lugar no reunia las condiciones idoneas para un apretón de manos sincero, tampoco con cero. Resumiendo aun que me juren que España va bien no me lo creo y digo España va bien para la Casta politica y Empresarial, saludos escritor.

01

Por Abejorro 10:12 - 08.03.2018

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Pues algo de razón tiene, Sr. Bolea, pero no solo “Un Aragón bloqueado en una España irreconocible.” Una recuperación económica que no es tal, que es parcial: la de los ricos; un empleo que tampoco lo es, si los salarios no son suficientes y satisfacen las necesidades de la familia, como dice la Constitución; unas pensiones que no conservan su poder adquisitivo, aunque lo diga la Sra. Báñez; una Deuda que no se la salta un gitano (con perdón y sin alusiones), una separación de poderes que no existe, una Justicia para ricos y otra para pobres, un reconocimiento de las víctimas del terrorismo entre las que no se encuentran las del franquismo, una Democracia inspirada en el pasado y una Transición que más bien era una Restauración. Y más que podríamos decir… Adivina, adivinanza, ¿Quién nos ha traído hasta aquí?. Fácil de adivinar… No son los trabajadores, ni los pensionistas, ni los autónomos, ni las pequeñas empresas. De los políticos, algunos, más cercanos al capital que los anteriormente citados, sus reformas laborales, su corrupción y sus recortes de derechos. Estos han sido.