La proliferación de proyectos de energías renovables en la provincia de Teruel está generando sentimientos encontrados. Mientras en algunos pueblos los parque eólicos y fotovoltaicos son recibidos con los brazos abiertos por los recursos económicos que generan, en otros están generando un creciente rechazo social que trasciende las trincheras de los grupos ecologistas, lo que ha cristalizado en varias convocatorias de protestas, dos de las cuales tendrán lugar en este puente festivo. 

Los detractores de estas millonarias inversiones se concentran en las comarcas más vinculadas al turismo, como el Maestrazgo o el Matarrraña. Allí los aerogeneradores son vistos por muchos como mastodontes de unos 50 metros de altura que ponen en peligro su atractivo paisajístico y natural.

La mayor movilización organizada hasta ahora será el próximo domingo bajo el lema Por el futuro de Teruel. Renovables sí, pero así, no. La ha convocado el movimiento ciudadano Teruel Existe y consistirá en una caravana de coches que recorrerá la provincia para rechazar un modelo de transición energética que tachan de problemático y dañino para este territorio.

La marcha rodada se ha organizado en cinco rutas (Gúdar-Javalambre, Jiloca, Bajo Aragón-Cuencas Mineras, Bajo Aragón-Maestrazgo y Matarranya-Bajo Martín) que confluirán en la ciudad de Teruel a las 11 de la mañana para luego iniciar un recorrido conjunto de hora y media de duración.

Manuel Gimeno, portavoz de Teruel Existe, lamentó ayer en rueda de prensa que el aluvión de instalaciones renovables en la provincia esté provocando «un enfrentamiento de los pueblos y una fractura social». Por ello, instó a la clase política a desarrollar una regulación «justa» y «adecuada» que impida que la rentabilidad económica de las empresas «sea a cualquier precio». «Todavía hay tiempo de buscar una solución a este despropósito», aseveró.

«Autovía forestal»

Teruel Existe, recalcó, no está en contra de las renovables, pero sí de la forma en la que se quieren instalar. En su opinión, es «difícil de explicar» que un turolense no pueda acceder al monte en según qué circunstancias por las restricciones medioambientales, pero un «bulldozer sí pueda abrir una autovía forestal» en el monte para que puedan pasar los transportes especiales que se requieren para la construcción de los molinos de viento.

Antonio Saz, otro representante del movimiento, pidió un respeto «riguroso» a las zonas con alto valor paisajístico y medioambiental, y al turismo rural. También propuso un canon del 15% para el desarrollo del territorio y una garantía de «empleo estable», al tiempo que defendió la participación ciudadana en la definición de este tipo de inversiones. Abogó asimismo por fomentar el autoconsumo eléctrico y la generación distribuida en detrimento de las grandes centrales verdes.

En Valderrobres hay convocada este viernes una concentración contra la construcción de parques eólicos en el Matarraña. Los organizadores piden a los participantes que acudan con una maleta para simbolizar que estos proyectos hipotecarán el futuro de la comarca. La protesta es apoyada por asociaciones de empresarios y vecinos, así como por la plataforma a favor de los paisajes de Teruel, uno de los colectivos más activos que se ha articulado con esta causa.

El detonante que ha intensificado las movilizaciones contra desarrollos renovables ha sido el macroproyecto planteado por Forestalia en ocho localidades del Maestrazgo y Gúdar-Javalambre, donde plantear levanta dos plantas fotovoltaicas y 22 parque eólicos. Pero hay visiones contrapuestas. En el municipio de Mosqueruela sus vecinos están divididos a favor y en contra de que se instalen parques eólicos en sus alrededores. El pasado domingo un centenar de ellos se manifestaron en el pueblo para reivindicar la llegada de estas instalaciones.