El obispo de Lleida, Salvador Giménez Valls, ha considerado un "error grandísimo" que la disputa por las obras de arte que se encontraban en el Museo de Lérida y que reclama la diócesis de Barbastro se haya querido presentar como una polémica entre ambas diócesis de Aragón y Cataluña. No obstante, ha añadido que no sabe "porqué la Iglesia se tiene que acomodar a los caprichos de la sociedad civil" a la hora de organizar las diócesis, como ha sucedido con la segregación el 1995 de la de Lleida y Barbastro, cuando "las provincias se crearon en los años 30 del siglo XX y nuestras diócesis son milenarias".

En declaraciones al medio Catalunya Religió, el obispo ha añadido que "Barbastro ha querido presentarlo como una polémica entre Aragón y Cataluña, cosa a la que yo me he negado siempre".

Ha indicado que "hay un conflicto entre una diócesis que se llama Barbastro y una diócesis que se llama Lleida, independientemente de las comunidades".

A su juicio, "es un error grandísimo querer enfrentar a dos comunidades administrativamente distintas", de ahí que Giménez Valls no haya pedido apoyo a otros obispos catalanes en este tema, a pesar de que le molesta "que los obispos de Aragón digan que se ha humillado al pueblo aragonés y tienen a veces algunas frases propias del discurso populista".

No obstante, ha admitido que "hay una herida" abierta entre las dos diócesis, y "los sacerdotes tienen esa herida porque muchos habían servido en Fraga o Monzón, los quieren mucho y lamentan todo lo que ha pasado". "Yo lo he vivido muy mal y muy resignadamente. Porque creo que hay un problema muy serio, no de bienes -que a mí esto ya creo que me preocupa menos-, sino de relaciones. Me preocupa cara al exterior que dos obispos o dos diócesis estén enfrentadas por unos bienes materiales", ha admitido el obispo.

En su opinión, "es una barbaridad", y ha recordado que la Iglesia católica es universal, lo que quiere decir que "no tenemos fronteras, no tenemos barreras... tú te vas a otro obispado y nadie te dice 'usted no puede venir'".

El enfrentamiento por las obras de arte ha desembocado en un juicio civil en el que él tiene que "ir de acusado" y donde fue "acusado por el obispado de Barbastro". "Esto es lo que a mí me deja muy preocupado", ha recalcado.