La pandemia pilló a la zaragozana Ofelia Escalona Catalán de baja laboral prolongada por una operación. Cuando le dieron el alta, el pasado mes de febrero, pasó directamente a engrosar la nutrida lista de trabajadores que están en erte por el coronavirus. Trabaja de administrativa en la central de reservas de la cadena hotelera Zenit, que tiene su sede en la capital aragonesa. Aunque ve cada vez más cercana su vuelto al tajo, no sabe con certeza cuándo ocurrirá: espero que sea pronto, pero quizá no sea hasta septiembre». Y es que la demanda de su empresa no depende tanto del turismo vacacional, sino del de negocios.

A pesar de todo y de la difícil situación del sector hotelero, ella tiene confianza en recuperar la normalidad laboral más pronto que tarde porque su compañía tiene «visión de futuro» y proyectos para seguir creciendo. A la espera de ese momento, Escalona no se ha quedado de brazos cruzados. «Mientras he estado de baja he tratado de mantenerme activa», destaca. Lo ha hecho gracias en gran medida a los cursos para ocupados del Instituto Aragonés de Empleo (Inaem), al que agradece la labor que hace. Photoshop, ofimática o gestión de compras son algunas de las materias en la que se ha formado. «Ahora mismo estoy haciendo un curso de francés que acabará en junio», añade.

«El mundo avanza y, aún sin estar en el paro, hay que reciclarse y actualizarse, sobre todo en nuevas tecnologías. Y en idiomas, no olvidar lo que ya sabes», explica. En este sentido, ensalza la «calidad» de la formación que prestan los centros asociados al Inaem, como Qualitas, Formatel y Cursos Aragón. «Los cursos que dan no son de paja, como ocurre en otros casos», asegura.

Para la vuelta al trabajo, su esperanza para está puesta en la reactivación de la economía que se está produciendo gracias a la mejora de la crisis sanitaria. También confía en la recuperación de la hostelería, pero reclama que se den las ayudas prometidas y «facilidades» en las restricciones.