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El Periódico de Aragón

LOS DÍAS DESPUÉS DE LA CATÁSTROFE

Trasmoz reanuda sus fiestas tras el incendio del Moncayo

Los vecinos de la localidad recomenzaron este martes sus festejos patronales después de ser desalojados mientras el pueblo entero estaba en las calles

Los vecinos de Trasmoz, este martes, en la procesión con el santo tras reanudar sus fiestas patronales. Jaime Galindo.

Los vecinos de Trasmoz empezaron a oler el humo del incendio de Moncayo cuando la charanga aún tocaba por las calles el primer dia de fiestas. Tres días, muchas prisas y un frenético desalojo después, los trasmoceros han reanudado sus fiestas patronales en lo que simboliza el lento regreso a la normalidad de los municipios azotados por las llamas.

Este martes sacaron a mediodía la procesión, con el hito de San Roque a hombros, por las empinadas calles de la localidad que culminan en el famoso castillo. Los vecinos esperan a que el desfile pase por sus casas para unirse; cuando llega el momento, todos bajan la voz en señal de respeto.

"Salimos a toda prisa. Estábamos todos aquí de fiesta y nadie pensaba que un incendio podía avanzar tan rápido", comentaba Lola Ruiz, que conversaba sobre cómo habían pasado los días de tensión el resto de vecinos. "Lo peor fue sacar a los mayores entre todas las prisas, pero mira, ya estamos aquí otra vez. Ya podemos celebrar", resumía Javier Lamana.

"Estábamos en el baile de los disfraces. Sonó el altavoz y nos dijeron: con calma, pero tenemos que desalojar"

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En realidad, los vecinos de esta 'embrujada' localidad moncaína decidieron celebrar por lo grande la noticia del realojo. Si a mitad de tarde les fue autorizada la vuelta a sus casas, antes del anochecer ya se organizaron para cumplir a rajatabla el programa festivo del día: concurso de tiro de soga, actuaciones de peñistas en la plaza del pueblo y música por la noche. Ayudó a esta rápida adaptación, claro está, el hecho de que el fuego no se acercara al núcleo urbano. "Nos desalojaron por el humo, aunque veíamos las llamas saltar por allí en frente, justo mirando hacia Vera", explicaba Javier González.

No fue Trasmoz el único municipio que celebraba sus fiestas patronales esta semana. El Buste las había comenzado un día antes. Alcalá de Moncayo acababa de dar por finalizadas las suyas. Vera, un par de días antes. Y en Litago, donde el fuego quedó a las puertas, comienzan el viernes. Y el Santuario de la Misericordia, la pedanía de Borja que a mediodía de este miércoles aún no había sido realojada, también fue sorprendida por el fuego mientras estaba de fiesta en este fatídico puente de agosto.

Los vecinos del Santuario de la Misericordia, el único núcleo urbano que no había sido realojado en la mañana de este miércoles, observan el negro paisaje que dejó el avance de las llamas. Jaime Galindo

"Estábamos en el baile de los disfraces. Sonó el altavoz y nos dijeron: con calma, pero tenemos que desalojar", contaban Rosa Cabello y Amancio Zárate, que, como tantos otros vecinos, esperaban a que se abriera el último núcleo urbano todavía sin vecinos tras el paso del incendio del Moncayo. "Vimos el fuego a lo lejos. Pero cómo te ibas a imaginar que llegaría a esa velocidad. Salimos por patas, con lo puesto", relataba Zárate.

La normalidad regresa a las faldas del Moncayo, que vivieron estos días un hondo sufrimiento ante la impotencia del avance del fuego. Solo queda limpiar, secarse las lágrimas y seguir para adelante. Y quien pueda, celebrar que el incendio no arrasó ningún núcleo urbano.

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