la evolución de la economía
Los asalariados sufren la mayor pérdida de poder adquisitivo del siglo en Aragón
La comunidad registra la menor subida salarial pactada de todo el país con apenas un 2,02%. El aumento está tres veces por debajo de la inflación media española

Un camarero recoge una mesa de una terraza en la plaza del Pilar de la capital aragonesa. / ANGEL DE CASTRO
El año 2022 ha supuesto un roto en el bolsillo de los aragoneses. Con una inflación media que se sitúa en el 9%, los salarios pactados en los 93 convenios con vigencia en el curso apenas subieron un 2,02%, según los datos publicados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Se trata del menor incremento medio de todo el país en lo que va de siglo para los 179.354 asalariados cuyos sueldos se rigen por acuerdos colectivos en la comunidad. Y lo que es más: se trata de la mayor pérdida de poder adquisitivo de todo el siglo en Aragón –posiblemente más, pero el ministerio solo recoge datos desde el año 2000–.
La tendencia es generalizada en todo el país: los sueldos pactados entre los sindicatos y la patronal subieron un 2,8%, tres veces menos que la inflación media española en 2022 (8,4%). Poco hace falta para observar que la variación salarial aragonesa es menor y que el salto abrupto del IPC en la comunidad, mayor. Fuera del sector privado, el roto en los bolsillos será ligeramente más pequeño para los funcionarios (sus salarios subieron un 3,5%), mientras que los perceptores del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) obtienen una prestación un 3,6% mayor. Salvan por completo los muebles los pensionistas de tipo contributivo: por primera vez estarán blindadas al IPC con un alza del 8%.
En cualquier caso, debe tenerse en cuenta que el dato de las subidas salariales sufrirá una variación cuando se publique la revisión conforme a los índices que se recogen en los convenios –por ejemplo, el Metal contempla actualizaciones dependientes del Índice de Producción Industrial (IPI)–. En cualquier caso, los pagos atrasados se realizan en todas las comunidades autónomas. También debe destacarse que los convenios en el ámbito de la empresa pactan subidas salariales medias del 3,37%, bastante superior a la media.
No es suficiente para los sindicatos, que desde que resuena los tambores de la inflación han alzado la voz bajo el lema Salario o conflicto. «Tenemos una patronal muy reacia a la negociación de los convenios. Han sido muy rápidos aplicando la inflación a sus precios pero más lentos para actualizar los sueldos de los trabajadores. Las empresas no están a la altura de las circunstancias y seguimos con un incremento salarial muy por debajo de la inflación, mientras que los beneficios empresariales se mantienen al incrementarse los precios», asegura Pablo Castillo, el secretario de Acción Sindical de las CCOO en Aragón, quien coincide que estos datos refieren a los pactos colectivos y no a las negociaciones individuales.
«Hay veces que las hojas no nos dejan ver el bosque. Se dice que hay empresas que ganan mucho dinero y es verdad. En todas las crisis las hay porque les afecta de forma positiva, pero en general hay muchísimas empresas que están intentando no perder dinero», explica Miguel Marzo, presidente de la CEOE Aragón. «Con estas subidas de la energía y de las materias primas ha sido imposible trasladar a los precios esa subida. Eso se ha mantenido a base de reducir los beneficios de las empresas», apunta Marzo, que incide en que los datos ministeriales de registro de convenios «llevan un retraso de 18 meses e incide en que «la subida media ha estado en el 3,5%».
El País Vasco, a la cabeza
Es difícil en cualquier caso darle una explicación a que Aragónsea el farolillo rojo en la clasificación del ministerio, que lidera País Vasco con una variación salarial positiva del 5,07%. Llama la atención que tal subida es la media de 365 acuerdos colectivos que afectan a 12.225 empresas y 187.217 trabajadores, mientras que en Aragón están vigentes 93 convenios que rigen las condiciones de 24.202 empresas (el doble) y 179.354 trabajadores.
Dicen los sindicatos que un síntoma de estos números es el estancamiento de la negociación colectiva. En el año 2008, previo a la reforma laboral del Partido Popular, Aragón tenía más de 230.000 empleados protegidos por los convenios colectivos.
La actualización de los salarios a la inflación supone un desembolso importante para las empresas aragonesas, que deben asumir la merma en sus cuentas de resultados tras años de incertidumbre pandémica. «Tenemos un problema de atomización de la negociación colectiva, cuanto más pequeño peor porque la fuerza sindical es más débil», defiende Pablo Castillo.
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