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la otra cara de la formación

Las clases particulares reflejan las diferencias entre la educación pública y la privada en Aragón

Las familias de los centros privados triplican el gasto de las de los públicos / La inversión en estos refuerzos supone 1.700 millones de euros a nivel nacional

Una profesora de Ah!Cademia, durante una clase. JAIME GALINDO

Las familias de la escuela privada triplican su gasto en clases particulares respecto a las familias de la pública. Un dato abrumador que, según el reciente informe de Esade Educación en la sombra en España, también marca la diferencia entre los centros privados y los concertados: los primeros invierten en el refuerzo académico de sus hijos el doble que los segundos.

Mientras las familias que llevan a sus hijos a centros privados invierten, de media, unos 606 euros en estas clases particulares, el gasto en el caso de las familias de la educación pública se reduce a 236 euros. La concertada se queda en medio, aunque más cerca de la educación gratuita: 300 euros de media en cada alumno.

Las razones por las que cada familia invierte en estas clases también son muy diferentes, según cita el estudio. En el caso de los núcleos familiares que llevan a sus hijos a la escuela privada, el objetivo de este refuerzo fuera del horario habitual va en busca de ofrecer ventajas competitivas a los pequeños, mientras que las familias con menor poder adquisitivo realizan este gasto para evitar que los niños se queden atrás y pierdan conocimientos.

En total, las familias españolas destinaron en el curso 2019-2020 1.700 millones de euros a las clases particulares de los pequeños. Eso hace, de media, un gasto por familia de 270 euros.

El registro también es importante cuando se habla del número absoluto de alumnos: un 47% de los estudiantes españoles entre el segundo ciclo de Infantil y el Bachillerato reciben algún tipo de apoyo fuera de las aulas. Porcentaje que se mantiene en la pública y que crece ligeramente en la concertada, donde la mitad de los alumnos tienen estas clases.

Aunque el registro de los ciclos arranca en la Educación Infantil, demostrando que las clases particulares se imparten cada vez antes, los cursos de Primaria se llevan el podio, con mayor cantidad de alumnos en la mayor cantidad de materias, incluidas las artísticas que abandonan con el paso del tiempo. Por encima de todos, los idiomas, con el inglés a la cabeza de la demanda de todos los padres: un 46% de las familias dedica parte de sus recursos a que sus hijos tengan más horas semanales de esta lengua.

Alejandro, profesor particular desde hace un par de años, va más allá de los números: «Es importante que los padres conozcan la situación de sus hijos porque muchas veces se les da un refuerzo en asignaturas que no lo necesitan». Graduado en Magisterio de Primaria, este zaragozano considera que el alumno es el primero en la dinámica, «porque será él quien cambie la actitud frente a esa asignatura que se le atraganta». De hecho, insistir mucho puede ser contraproducente, ya que «si existe un rechazo, contratar a alguien para que solo hable de ese tema puede ser la peor de las soluciones».

La visión de los padres

El aumento constante de las clases particulares atañe, directamente, a los padres, que consideran importante este refuerzo respecto a la dinámica convencional del curso.

«Es un fallo del propio sistema», señalan desde la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumn@s de Aragón (Fapar), que advierte que ese mencionado sistema «no son solo los alumnos y los profesores, sino todos, porque todos participamos en la educación de los pequeños».

«El sistema sobrecarga el currículo académico y necesita de esos apoyos externos», señalan los padres aragoneses, que sí critican una situación «cotidiana»: «No debería ser habitual que un profesor invite a los padres a que busquen un apoyo fuera del aula antes que darlo dentro del colegio». «El objetivo tiene que ser encontrar una fórmula para poder dar más apoyos en las escuelas», proponen desde Fapar, donde citan que cada vez hay más programas «públicos» que fomentan que este tipo de clases particulares se den dentro de los propios centros.

Esa fórmula que se busca también mejorará uno de las principales dificultades que encuentran hoy los padres, como es la conciliación de la vida laboral y familiar. «Esas necesidades de conciliar estos dos mundos existen, y es vital que se ofrezcan programas para que se puedan llevar a cabo», señalan desde Fapar.

El informe evidencia una realidad que, sin embargo, no parece completa para la asociación de los padres aragoneses. «Creemos que se deja fuera a una parte muy importante, que son las familias que ni siquiera pueden hacer ese esfuerzo extra», señalan, antes de advertir que «la propia clase social ya es una diferencia con la que el niño entra en el colegio».

«No es lo mismo invertir en educación para que tus hijos mejoren y destaquen en nuevas materias que hacerlo para que no se descuelguen o que, incluso, no poder hacer ese esfuerzo económico», resumen desde la organización. Por ello, Fapar anima a la sociedad a seguir concibiendo la escuela como «un espacio compensador de las desigualdades existentes en la sociedad».

El Inglés lidera una lista con todo tipo de peticiones

La nutrida clasificación que Esade contempla en su estudio también sirve para conocer a qué asignaturas destinan las familias españolas ese dinero dirigido a mejorar la educación de sus pequeños. 

El informe divide las asignaturas en cuatro categorías:clases particulares de materias curriculares centrales, estudios no reglados de idiomas, estudios no reglados de enseñanzas artísticas y otros estudios. 

De los cuatro sectores, los idiomas son los líderes en todas las etapas formativas del alumno. Desde la educación infantil hasta el bachillerato, las familias españolas dirigen la mayoría de su inversión en clases particulares al crecimiento de la formación de sus hijos en idiomas extranjeros. Especialmente, la lengua elegida por los españoles es el inglés, tanto en academias como con profesores particulares: un 46%, unos 764 millones de euros, se destinan al aprendizaje de idiomas. 

Le sigue, con un 35%, el refuerzo en materias que los alumnos ya aprenden en los colegios, por lo que se entiende que son clases de repaso. Tras ellas, algo más de un 15% que va para clases de arte, con un total de 272 millones de euros. Finalmente, en la última categoría, las familias españolas dedican unos 58 millones de euros, la mayor parte de ellos cuando el alumno atraviesa el ciclo de Primaria. 


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