El Mercado del Libro, la iniciativa cultural nacida el pasado octubre en el corazón del barrio de San Pablo, celebra este fin de semana su segunda edición. La librería El Armadillo Ilustrado y la Asociación Hoja de Ruta 80, impulsores de la cita, consolidan así un proyecto que pretende dar visibilidad a los autores y a sus obras de manera cercana, pero también destacar todo el trabajo que hay detrás de la creación literaria y editorial. El Mercado del Libro, que este domingo celebra su segunda y última jornada de esta segunda edición, ha logrado reunir en el local ubicado en el número 59 de la calle San Pablo a 21 expositores, entre librerías, editoriales y asociaciones culturales.

«Estamos dos estands más que en octubre, así que estamos satisfechos y con ganas de montar la edición de octubre», explica Víctor García Romano, de la librería El Armadillo Ilustrado. Porque su intención es organizar la cita dos veces al año: una en estas fechas y otra en octubre. «No pretendemos hacer un evento de grandes dimensiones, pero creemos que es interesante crear nuevas fechas que mantengan la ilusión por la lectura igual que lo hacen El Día del Libro o La Feria del Libro», apunta García Romano, cuya iniciativa demuestra que los ciudadanos también pueden ser motor de creación artística y cultural.

El mercado reúne este fin de semana a librerías aragonesas como La Montonera, la Central, El Armadillo Ilustrado o Randj Books, y a editoriales y asociaciones como Pintacoda, Libros de Ida y Vuelta, Apila, Rasmia y Nogará. La primera jornada ha dejado este sábado buenas sensaciones entre los organizadores y también entre los expositores. La cita, que continuará este domingo de 10.00 a 14.00 y de 17.30 a 20.30 horas, ha programado además actividades paralelas. La editorial Los libros del gato negro celebrará a las 12.30 horas un taller y un cuentacuentos, mientras que el colectivo Unicornios Estampados impartirá a las 17.30 una charla para aprender a dibujar cómics dirigida al público infantil. «Lo que queremos es aportar nuestro granito de arena a la promoción del libro y la lectura», concluye García Romano.