El camino está trazado. Y no es de hoy. La patronal del sector del automóvil en España, Anfac, lleva ya varios años tratando de meter en la cabeza del Gobierno que los fabricantes han hecho los deberes con el coche eléctrico y que ahora le toca al resto de actores mover ficha. El problema es que cada vez queda menos tiempo. La espada de Damocles contra la combustión ha empezado a caer, y tocará la cabeza del sector del automóvil en 2035.

Es por eso que, esta mañana, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) ha presentado su 'Hoja de Ruta 2023-25', un plan trienal en el que expresan, a quien quiera escuchar (básicamente al Gobierno y resto de actores del sector), las propuestas para no perder fuelle en 2023 y aprovechar el año para construir un futuro de referencia en los tres próximos años en materia del coche eléctrico para España.

Wayne Griffiths, presidente de Seat S.A y de Anfac, y José López Tafall, secretario general de la asociación, han presentado un conjunto de medidas urgentes para que en los tres próximos años el sector del automóvil no se quede en fuera de juego. Ni a nivel comercial, ni tecnológico, ni industrial. Los objetivos de los fabricantes apuntan al futuro teniendo en cuenta la complejidad de la situación actual, con un mercado estancado, déficit de confianza del usuario, embrollo tecnológico y todas las crisis juntas (microchips, materias primas, transporte, coste energía y guerra de Ucrania) en un mismo paquete.

Sentido común

La propuestas de Anfac son fáciles de implementar y de un elevado criterio práctico, con sentido común, pero hay que aplicarlas y con total urgencia, señalan. Y el Gobierno es el principal destinatario del mensaje. No se trata del mapa del tesoro, es algo realizable y al alcance del sector. Su coste, económico y de trabajo político es irrisorio comparado con el beneficio para el país y los usuarios.

Desde la asociación reclaman que hay que actuar sobre las medidas públicas de apoyo a la compra del vehículo electrificado. El secretario general de la asociación recalca que "aunque tenemos el plan Moves, que ha mejorado, no está funcionando. Y es que en el resto de países, cuando compras un vehículo electrificado, la ayuda se descuenta directamente del precio de la compra, lo que no sucede en España".

Además de las ayudas a la compra hay que poner el foco en la fiscalidad. "La reducción en la amortización para empresas que compren vehículos electrificadoses una buena noticia. Pero no basta con ello, no es suficiente", asume López Tafall. La petición va más allá, "para conseguir mejoras en el IVA, por ejemplo, en el impuesto de sociedades, en el IRPF. Hay que empezar a actuar ahora y seguir así al menos hasta 2025 si queremos seguir siendo un país de referencia".

Anfac, según su presidente, no tiene tiempo que perder. "2022 fue un año muy difícil para el sector en España. Por tercer año consecutivo los datos de producción y mercado se situaron muy por debajo de lo previsto, por lo que esta situación es muy negativa, y el sector no puede continuar así. España no puede perder este 2023. No podemos perder otro año sin tomar decisiones ambiciosas, y necesitamos que todos los actores del ecosistema de la movilidad trabajen juntos en la misma dirección: recuperar el mercado e impulsar la electrificación de la movilidad, pero contando con la industria. Con un mercado por debajo del millón de unidades y con menos del 10% de ventas de vehículos electrificados es incompatible con ser un hub industrial de electrificación”. Mensaje claro y conciso.

Menos emisiones... y muertes

España emplea a más de dos millones de trabajadores en el sector del automóvil, una industria que representa el 10% del PIB. "En los últimos tres años hemos perdido la venta de un millón de turismos nuevos. Son datos muy preocupantes y que ponen en peligro nuestro futuro como industria y país líder en Europa", advierte Wayne Griffiths. Además, hay que partir de la base que el mercado europeo está partido por la mitad en materia de electrificación. En España se vendieron entre híbridos enchufables y eléctricos 78.239 coches en 2022, muy lejos de los 120.000 necesarios para mantener las cuotas de reducción de emisiones que se exigen. Esta situación lleva a la paradoja: "Europa se está partiendo en dos, y España se está quedando cada vez más atrás de los países líderes”. 

Pero la demanda de Anfac va más allá del mero negocio. El principal objetivo sigue siendo la seguridad y, por lo tanto, salvar vidas. Y para eso no basta con hacer coches más seguros (que ya se hacen), sino que hay que apostar por una renovación vital del parque rondante, para evitar el mayor número de muertes en la carretera. Actualmente la media del parque español es de 14 años, lo que se traduce en coches menos seguros y más contaminantes, menos eficientes en materia de emisiones. Mal negocio de futuro.

En este sentido Wayne Griffiths reconoce que "estamos incumpliendo la doble hoja de ruta que aspiramos a conseguir: 0 emisiones y 0 muertes. Y nuestra preocupaciones que si no actuamos ahora este escenario va a empeorar. Tenemos que actuar ya, en los años 2023 a 2025. O hacemos algo, o definitivamente nos quedaremos atrás y perderemos esta final para nuestra industria y para nuestro país”.

Ante estos retos, como siempre, hay que arrimar el hombro. "Todos", nos comenta Griffiths mirándonos a los ojos. No solo nos busca a los mensajeros, busca a los actores sobre el escenario. "Fabricantes, proveedores de componentes y sindicatos estamos unidos para mantener la competitividad de la industria del motor, esa unión se debe extender al resto de agentes, y actuar de modo coordinado y urgente. Y España debe tener un modelo de movilidad multimodal en el que el coche cero emisiones sea parte de la solución y no del problema. Nuestro liderazgo en el sector de automoción europeo está seriamente en peligro si no actuamos ya”. Tic, tac, tic, tac. El reloj del progreso aún está ahí, y hay que hacer algo para que no se pare.