Ilusionados, esperanzados y, sobre todo, expectantes. Estos son los tres adjetivos que mejor definen el ánimo de los comerciantes de los 54 puestos de artesanía y 37 de artesanía alimenticia que, desde este pasado viernes y hasta el 17 de octubre, pueblan la plaza de los Sitios.

Tras un año de ausencia a causa del coronavirus, esta emblemática feria cumple este año su 30 aniversario donde las diferentes manufacturas aragonesas ceden parte de su atención a las mascarillas, gel hidroalcohólico y los controles de aforo. Además, en esta ocasión, las medidas acordadas entre ayuntamiento y Consejería de Sanidad incluyen la separación de los dos espacios, artesanía y alimentación, y la circulación en un único sentido por la propia plaza central.

Unas precauciones y limitaciones que, si bien son valoradas entre los comerciantes para convencer a los asistentes de que es un lugar seguro, hay quien muestra cierta contradicción al ver que, en otros espacios, las restricciones no son tan duras.

En lo que sí coinciden todos es que se trata de un evento fundamental para aliviar sus maltrechas cuentas tras un año y medio duro. «Dependemos casi al 90% de este tipo de ferias, y, en nuestro caso, la del Pilar puede equivaler a dos meses buenos», afirma Conrado, de Dessin moda y complementos.

Para muchos pequeños negocios como el suyo, sin una buena respuesta popular durante estos días, los números, sencillamente, no salen. Y es que la venta directa que puedan conseguir solo es la punta del iceberg. «Las ferias físicas nos sirven también para darnos a conocer. Durante el año recibimos muchos encargos de gente que nos descubren aquí», sostiene Vanesa Alegre, de Chispon, artesanía textil.

De que es un momento vital para el sector son conscientes Susana Martín y Ovidio Ortín, presidentes de la Asociación Profesional de Artesanos y de la Asociación de Empresarios Agroalimentarios de Aragón, respectivamente. «Esperamos que la gente acuda y compre para ayudar a las empresas, especialmente a las que están empezando», asevera Ortín, que pone en valor que el 65% de los pequeños negocios a lo largo del territorio aragonés esté liderado por mujeres. «Todos tenemos ganas de recuperar la vida normal y estamos deseando salir y disfrutar como antes», concluye.