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‘Excuse me’, ¿’the’ Pirineo?

Dos británicas recorrieron y fotografiaron los valles aragoneses en el verano de 1923

 

En plena faena// Las dos inglesas durante una de sus rutas. - FUNDACIÓN HOSPITAL DE BENASQUE

Pueblos// Una de las inglesas con una mujer. - FUNDACIÓN HOSPITAL DE BENASQUE

EL PERIÓDICO
05/04/2019

Siendo sinceros, los españoles no pueden presumir de tener un nivel de inglés estratosférico, salvo excepciones. Imaginen el dominio de la lengua británica en 1923 e imagínenselo en el Pirineo aragonés. Entonces, y más por esas tierras, eso del espanglish no existía. Ahora piensen en el número de ingleses que hablaban español en el siglo pasado. Posiblemente pocos, muy pocos.

La falta de entendimiento no fue problema alguno para dos jóvenes británicas que se lanzaron a la aventura y decidieron conquistar el Pirineo durante los meses de julio, agosto y septiembre de 1923 sin conocer ni una palabra de español y a sabiendas de que pedir un vaso de agua en una posada iba a ser una ardua tarea. Y qué decir para entenderse con los pastores, lugareños y montañeros a la hora de pedir auxilio para guiarse por el monte.

La Fundación Hospital de Benasque encontró hace semanas un álbum de fotos en un rastro de antigüedades de una ciudad del sur de Francia de dos jóvenes inglesas que pasaron sus vacaciones en el norte de Aragón. Ataviadas con sus sombreros de corte inglés, sus pantalones bombachos y unas pequeñas mochilas recorrieron los valles dejándose sorprender por una naturaleza envidiable.

Este tesoro fotográfico, además de por curioso, es especial porque permite tener elementos gráficos de los rincones en alta montaña que hoy están tan castigados por el cambio climático y la huella humana. Ordesa-Monte Perdido, Sarvisé, Torla, el Portillón de Benasque, Aigualluts, el Hospital de Benasque, Remuñe o el valle de Aragón son algunos de los lugares que, según las fotos, pudieron descubrir estas dos ladyes que eligieron el calor sofocante del día y el frío helador de las noches de verano para disfrutar de unos días de ocio y tranquilidad. Nada se sabe de ellas, ni sus nombres ni las ciudades de las que venían. Este misterio hace todavía más especial esta historia tan bucólica, pues cada uno puede imaginar quiénes eran y por qué decidieron acercarse hasta España para recorrer el Pirineo. Un destino que, por aquellos años, no era nada habitual y más si se tiene en cuenta que se trataba de dos mujeres que viajaban solas.

Quizá eran unas adelantadas a su época o quizá son un ejemplo a seguir.