Kiosco

El Periódico de Aragón

Miguel Miranda

Liberales y garrapatas

Más que liberales parecen garrapatas, de esas que se adhieren a su víctima y chupan y chupan y engordan y engordan todo lo que pueden. Aquí la víctima es el Estado, ese Estado que quieren, al menos desde la revolución conservadora de Thatcher y Reagan, cada vez más reducido, más escuálido, minimizado, más incapaz de asegurar servicios que garanticen la igualdad de los ciudadanos. Un Estado vampirizable, exprimible, especialmente en épocas de crisis.

Empieza la pandemia y aparecen empresas expertas en vinos reconvertidas en proveedoras de material sanitario, eso sí con familiares del poder como comisionistas que dan el pelotazo. Y otros aristocráticos nombres aprovechan también la ocasión y comisión al canto, según la Fiscalía anticorrupción. No una comisioncita, sino una comisión millonaria. Puestos a meter mano, que sea a lo grande. Y al mismo tiempo se plantea la reducción de impuestos como solución a todos los males y a la vez se quieren subvenciones, ayudas a todos los sectores. Los mismos que reclaman reducción de impuestos exigen que el Estado pague.

Insultan y gritan

Los partidarios de que el mercado y solo el mercado regule las relaciones económicas son los que gritan e insultan gravemente a los ministros y ministras que intentan enfrentar la crisis desde la solidaridad. Menos Estado significa menos sanidad pública, menos educación pública, menos servicios sociales, pensiones más reducidas, menos seguridad pública. Y el que pueda que se las pague, y el que no que se muera, o que se conforme con lo poquito que le den. La estupidez de las garrapatas llega a denunciar las listas de espera en la sanidad y a la vez a pedir que se reduzcan los impuestos, de los que más tienen preferentemente.

Con las últimas crisis hemos aprendido mucho. Hace falta más Estado, pero como garante de la solidaridad. Y de la lucha contra las garrapatas. Un Estado social y democrático de derecho. ¿Les suena?

Compartir el artículo

stats