Opinión | DELANTE DE TUS NARICES

La verdad sobre el amor

José María Conget es nuestro Woody Allen y nuestro Éric Rohmer. Más culto, pesimista y cascarrabias que Allen; más divertido, guarro y gamberro que Rohmer, pero igual de inteligente y adictivo que los dos. Su libro más reciente, La verdad sobre el amor (Pre-textos), contiene diez cuentos «en torno a las dificultades, secretos, extinción y memoria de la pasión amorosa». Hay personajes, situaciones y escenarios familiares: aficionados a los libros, el cine, el jazz o los tebeos, que combinan el esnobismo con la autenticidad en su afición y habitan pisos pequeños abarrotados; oficinistas y bibliotecarios leídos, cachondos y sentimentales; cuarentones adictos a los secretos o atrapados por ellos; amantes que cuidan a un familiar; parejas que se deshacen y convierten la complicidad pasada en un arma contra el otro; amantes inseguros y pesadísimos. Los temas son la promesa del amor y la decepción de su desgaste, la infidelidad, la ruptura, el recuerdo, la obsesión sexual. Conget los muestra desde ángulos distintos, con maestría narrativa, una capacidad evocativa extraordinaria y un conocimiento profundo de la vida, el paso del tiempo y nuestras flaquezas y autoengaños. Uno de los asuntos centrales de La verdad sobre el amor, naturalmente, es la mentira. Es un libro conmovedor y a menudo triste, pero también muy divertido: Celia shits, erudito y escatológico, me hizo reír a carcajadas; también el seductor seducido de Coleccionistas. Sus personajes se sorprenden porque se enamoran por primera vez (tanto los seductores experimentados como los que han rehuido el compromiso sentimental) y acaban chocando contra el obstáculo que el fatalismo del autor les ha colocado enfrente. Las peleas son civilizadas y devastadoras; el rencor, prolongado y lacerante. El volumen es unitario en tema y variado en estilo: hay cuentos en tercera persona, diálogos, emails, monólogos. El asunto es eterno pero el libro también describe una época: aparecen la pandemia (con dos amantes separados por el confinamiento, que no saben qué hacer cuando se ven sin pantallas) y la ansiedad generada por los cambios de una foto de perfil en Whatsapp de un ex. Hay rimas entre los cuentos y guiños a otros libros. Describe muy bien las pérdidas y los placeres. En La verdad sobre el amor, como en otras obras de Conget, conviven una visión algo barroca (el culturalismo, una idea laica pero atormentada de la transgresión, la escatología, la obsesión por el tiempo) y un romanticismo indeleble que el autor disimula refunfuñando: muchos de sus personajes han leído todos los libros y saben que la carne es triste y sin embargo…