Opinión

Avanzar o retroceder

A ver si con el dichoso espíritu navideño que se acerca, con las llamadas reiteradas al consumo desbordante de la televisión, se calman los gritos y las histéricas concentraciones y agresiones en Ferraz (sede del PSOE) y la gente bien (Vox-PP) se dedica a llenar sus congeladores de marisco y buen ternasco de Aragón o el lechazo castellano y se recrean paseando al sol del barrio de Salamanca. Y escribo «gente bien» porque para muchos «la gente de bien» son otros. Son o somos los que queremos avanzar, seguir el camino trazado en los últimos años. Los que queremos vivir tranquilamente sin odio y disfrutar de todo eso por lo que hemos luchado durante mucho tiempo.

Porque a una gran mayoría de clase trabajadora y de la llamada clase media profesional (la que realmente paga los impuestos cada año) y con escasos recursos económicos, le parecen escandalosas las medidas que están adoptando los gobiernos autonómicos del PP-Vox. El retroceso es bajar los impuestos a las rentas más altas al mismo tiempo que se han subido el sueldo en sus distintos ámbitos de poder. Como ejemplo sirve la intentona de Díaz Ayuso de ponerse una paga vitalicia de 8.500 euros al mes cuando deje de ser presidenta de Madrid en 2027. Y estúpidas las palabras de Núñez Feijóo al preguntarle la prensa sobre tal desmesura: ¿Pero usted sabe lo que cuesta pagar una hipoteca en el Paseo de la Castellana? Pues, oiga, mire usted, no lo sabemos. El retroceso es despreciar la cultura y censurar los conciertos, las películas y las obras de teatro. El retroceso es anunciar que iniciarán el trámite para derogar la ley de la Memoria (caso de Aragón, por ejemplo), al mismo tiempo que se inventan una cursilada como el plan de concordia para disimular semejante atropello a la Historia. El retroceso es seguir negando la violencia machista (54 mujeres asesinadas en España en lo que va de año) en actos institucionales y con alta representación pública no haciendo acto de presencia, como ha vuelto a hacer la provocadora e insufrible Marta Fernández, presidenta de la Cortes.

Avanzar es subir los impuestos a los ricos. Avanzar es que el nuevo Gobierno español reconozca al pueblo y, por tanto, al Estado Palestino en los foros internacionales. Avanzar es solucionar y facilitar los farragosos trámites administrativos que nos hacen la vida más difícil y acabar de una vez por todas con la inevitable cita previa. Quitar la maldita cita previa es destruir el enorme parapeto en el que se esconde, se oculta, la Administración en cualquier ámbito de servicio público y privado para desatender al ciudadano y sacarle de sus casillas. La excusa del Covid ya no sirve para imponer distancias.

Como dijo Pedro Sánchez en la sesión de investidura «O la democracia proporciona seguridad o la inseguridad acabará con la democracia. O avanzamos o volvemos al punto de partida».