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El Periódico de Aragón

Carolina González

En casa, más ejemplaridad

Condenar públicamente los casos de la corrupción no debería costar esfuerzo. Es más, convendría que se convirtiera en una oportunidad para mostrar la ejemplaridad necesaria en las instituciones. Sin embargo, la realidad nos demuestra lo contrario. Supone, en la mayoría de casos, un auténtico suplicio para el partido que tiene que dar la cara por el comportamiento delictivo de alguno de sus dirigentes. El discurso, además, suele ser el mismo. Independientemente de quién lo pronuncie, no cambia. Da igual que sea savia nueva o un barón. La reprobación es moderada y pasa por un «respetamos las decisiones judiciales» e incluye un «pero», una especie de coletilla que desliza la idea de que la justicia ha sido demasiado dura y partidista.

El último caso lo acabamos de vivir tras la confirmación del Tribunal Supremo de la condena por los eres de Andalucía. Esa trama fraudulenta que de 2000 a 2009 repartió 680 millones de euros sin control en subvenciones a empresas en crisis. Detrás de esta práctica ilegal, según los tribunales, un montón de cargos de la Junta de Andalucía con dos presidentes: Manuel Chaves y José Antonio Griñán. El primero ha sido condenado a nueve años de inhabilitación. El segundo, a seis años de cárcel por malversación durante su etapa como consejero de Economía y Hacienda. Antes siquiera de conocer el veredicto del Supremo que ratifica el de la Audiencia de Sevilla, ya sobrevuela la palabra indulto.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha abierto la puerta a una posible concesión de perdón. Su portavoz, Isabel Rodríguez, dijo que es demasiado pronto para hablar del tema pero no lo descartó. Ya sabemos lo que ocurrió con los líderes políticos catalanes condenados por el procés. No sorprendería a nadie si esto acabara de la misma manera, aunque sean casos completamente diferentes y la relativa comprensión y empatía por los Junqueras y compañía nada tuvieran que ver con la naturaleza choriza y cortijera de los eres del sur.

Sin embargo, no fue la palabra indulto la que más me sobresaltó al escuchar las reacciones a la decisión de los magistrados del Supremo. Fue honestidad. Salió de la boca de la nueva portavoz del PSOE, la zaragozana Pilar Alegría. Y no se quedó ahí, añadió: «pagan justos por pecadores». Lo de justos, al parecer, viene de que Chaves y Griñán no se enriquecieron personalmente con la trama fraudulenta. No creo que sean las frases más acertadas para exponer la postura del partido al que pertenecen los condenados y que, además, está en el Gobierno en estos momentos. La corrupción no debería despertar mayor permisividad por el hecho de producirse en casa. Todo lo contrario.

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