El Periódico de Aragón

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Carolina González

EL TRIÁNGULO

Carolina González

Aplauso latino

Este lunes va a ser más lunes para muchos. Si ya suele ser duro por todo lo que conlleva, imagínense este que trae consigo una semana repleta de acontecimientos que en nada serán rutina pero hoy son extraordinarios: vuelta al cole, fin de vacaciones, reencuentro con el gimnasio… Y todavía es más lunes si acaban de despedir un fin de semana cargado de buena música y ambiente. Es lo que ha sido el Vive Latino en Zaragoza. El festival se ha convertido en una traca fin de fiestas idónea para un verano de pura normalidad, con sus sesiones de playa, de chiringuitos, de fiestas de los pueblos, de reuniones sociales multitudinarias.

Hace dos años supimos que este evento musical de origen mexicano recalaría en España y, para más orgullo nuestro, en Zaragoza. El recinto de la Expo era el escenario elegido y, por cierto, con gran atino, para desplegar un cartel espectacular. La lista de grupos y cantantes no cabía en el papel y, menos aún, en la cabeza de los que desde el principio supimos que sería un éxito.

Con la pandemia dificultando la llegada de semejante espectáculo y Enrique Bunbury cancelando su participación cuatro meses antes del arranque, el reto se engrandecía. Pero no nos sobrepasaba. Como ciudad hemos demostrado que podemos, sabemos y nos merecemos eventos mayúsculos. Que podemos competir en primera división, también en el sector cultural. Que la hospitalidad aragonesa no tiene parangón y los desafíos nos hacen envalentonarnos. Nos permiten sacar a relucir esa rasmia tan nuestra. Estamos preparados para esto y mucho más.

Nadie dijo que fuera fácil organizar una cita para casi 40.000 personas en dos días. Restauración, atención, entradas, servicios o transporte... no todo ha funcionado a la perfección y esos detalles habrá que pulirlos. Críticas, por ejemplo, a las largas colas de espera para cenar o ir al baño, todas ellas fundadas. En algunas carencias detectadas el viernes, pusieron remedio el sábado. Pero eso no puede empañar la magia que inundó el meandro. Ha sido una cita especial en la que, además, hemos podido conocer y estrechar lazos con una cultura hermana como la mexicana. Pocas veces tendremos oportunidad de conjugar una oferta tan rica y variada. Hasta el tiempo se sumó a la fiesta, que el cierzo no hizo de las suyas.

Intencionadamente prefiero no mencionar a ninguno de los artistas que han pasado por aquí. Todos dieron fe de que los grandes acontecimientos los posibilitan los grandes profesionales. De los más pequeños a los más grandes, los que tocaban en el Vuse o en el escenario principal, a las 17.00 o a las 1.15 horas. Mi aplauso para todos ellos. Por muchos años más. Larga vida al Vive Latino.

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