Entrevista | JESÚS VALLEJO Jugador zaragozano del Real Madrid y medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Tokio

"Guardo la medalla olímpica como el trofeo más importante que tengo"

Jesús Vallejo, con la medalla de plata tras la final olímpica de Tokio. | SERVICIO ESPECIAL

Jesús Vallejo, con la medalla de plata tras la final olímpica de Tokio. | SERVICIO ESPECIAL / raquel machín

Raquel Machín

¿Qué valoración hace de los Juegos y la medalla de plata?

En el momento en que la conseguimos supo más a fracaso porque justo habíamos perdido la final pero con el paso de los días hemos comprendido de una manera natural, casi sin querer, que la medalla de plata es todo un éxito y es algo que vamos a recordar para siempre. Vamos, yo la voy a guardar como, ahora mismo, el trofeo más importante que tengo.

Así que es cierto eso de que la plata se valora más con el paso del tiempo.

Es tal cual, 100% de acuerdo. Ha pasado poco tiempo aún, relativamente, así que cuando termine mi carrera como futbolista va a ser algo que seguiré recordando y que lo tendré ahí bien presente en el museo que ojalá pueda tener cuando me retire.

Antes del torneo comentó que sus pasos en los dos últimos años han ido encaminados a estar en Tokio. ¿Mereció la pena todo el esfuerzo?

Por supuesto que ha merecido la pena y más cuando consigues medalla. Los deportistas trabajamos muy duro para conseguir nuestros sueños y no siempre se pueden cumplir. Unas veces te quedas por el camino pero con la sensación de haberlo dado todo para conseguirlo, que eso es muy importante, y en este caso no conseguimos el oro pero para mí ya ha sido una hazaña tremenda participar en unos Juegos Olímpicos y más llevarnos medalla. Todos estos últimos años en mi carrera, sobre todo mi cesión al Granada, estuvo orientada un poco a eso, a jugar muchos minutos, a participar para poder ir a la selección y poder estar en unos Juegos Olímpicos que, como deportista, es lo que más ilusión me hacía.

¿Pudo disfrutar de otros deportes, del espíritu de los Juegos?

En este sentido hemos tenido mala suerte porque con el tema del covid no pudimos disfrutar como se merecen unos Juegos Olímpicos a la hora de visitar y ver otros deportes, otras competiciones, empaparnos todavía más de ese ambiente. Fue todo como muy restringido, en los gimnasios. Creo que el punto clave de estos Juegos fue el comedor, que ahí sí nos juntábamos con otros deportes y podías estar comiendo lo mismo con compañeros tuyos del equipo que con otros compañeros del Comité Olímpico Español o internacionales. El comedor fue el punto de encuentro.

¿Pudo hacerse fotos con otros deportistas?

Sí, además fue increíble porque yo siempre he sido muy fan de Javier Gómez Noya y fue llegar a la Villa Olímpica, que ellos llevaban allí unos cuantos días, y a la primera comida me lo encontré. Veníamos de jugar el segundo partido de la fase de grupos y ellos de competir, que no les había salido buen papel, pero ahí estaban recuperando energía y preparándose para la siguiente competición. Así que con Gómez Noya me hice una foto. Y también hicimos buena relación con la gente de balonmano, a los del baloncesto por ejemplo los vimos menos.

¿Cómo fue la vida en la Villa con todas las restricciones?

En la Villa estuvimos muy a gusto porque se podía salir a dar paseos, en el comedor no había horario, podías ir en cualquier momento, al gimnasio aunque no fuimos mucho también disponíamos de las instalaciones. Estaba todo muy bien organizado. Sí que es cierto que estuvimos en hoteles y en modo burbuja, que ahí solo podíamos salir para entrenar y competir.

¿Fue muy duro el torneo? No solo por los rivales sino por la carga física de toda la temporada.

Jugamos en unas condiciones bastante duras por la humedad, aunque creo que íbamos bastante bien adaptados desde la pretemporada que hicimos en Benidorm, también viajamos con un fisio para 22 jugadores y fue un poco ayudarnos entre nosotros a la hora de los tratamientos, ayudar a los utilleros. No pudieron venir muchos técnicos así que fue un poco como volver a juveniles pero en una situación de competencia máxima. También dándonos cuenta de lo privilegiados que somos muchas veces en el fútbol porque contamos con un montón de profesionales a nuestra disposición.

Desde el principio dijo que, haciendo bien las cosas, podían hacer algo bonito. ¿Cuándo se dieron cuenta de lo lejos que podían llegar?

Nos dimos cuenta conforme iban pasando los días en el torneo. En todos los partidos sufrimos para sacarlos adelante, en el primero contra Egipto empatamos, luego ganamos en los últimos minutos contra Australia, empatamos contra Argentina, fuimos a prórroga contra Costa de Marfil, contra Japón y en la final. Fue un torneo muy, muy intenso y podía pasar cualquier cosa.

¿Cómo valora su papel, sobre todo teniendo en cuenta que nunca jugó en su posición?

Mi papel como capitán empezó antes de la concentración intentando hacer piña con todos los compañeros, creando grupos de Whatsapp incluso durante las vacaciones para ir hablando ya del torneo. Luego en Benidorm aparte de los entrenamientos intentando hacer piña y pasando el rato que estuvimos en el hotel, integrando a los compañeros que vinieron a la absoluta, que eran todos unos fenómenos. Y dentro del campo ayudando al equipo cuando hiciese falta en la posición de central, lateral y donde el míster me pusiese. Yo estaba preparado todos los partidos, con las espinilleras puestas y a disposición de echar una mano y ayudar al equipo.

Usted ya había ganado títulos con el Madrid pero, ¿esta medalla ha tenido una repercusión especial?

Sí, no sé si a nivel mediático ha tenido una repercusión especial pero personalmente y para nuestras familias esto ha sido algo increíble. Yo estaba muy pesado con mi familia, con mi novia, con mis amigos, que quería ir sí o sí a estos Juegos porque era consciente de que era la oportunidad y que ya más adelante va a estar muy complicado porque en fútbol va la sub-23 y yo ya no podré ir, así que lo veía como una ocasión única.

¿Qué supone para usted entrar en la historia del deporte aragonés? Es el noveno deportista de la comunidad que gana una medalla olímpica.

Para mí es un privilegio tremendo poder conseguir una medalla para Aragón y para España. Esto me lo dijeron mis familiares y me hizo mucha ilusión. Estoy orgulloso de pertenecer a ese club de Andrea Blas, Conchita Martínez, Arcega, Zubero, Celorrio y los demás deportistas aragoneses, muy contento de que mi nombre esté junto a todos ellos y ojalá en el futuro puedan unirse muchos más tanto en fútbol como en otras disciplinas porque eso querrá decir que en la cantera aragonesa se están haciendo las cosas bien.

¿Cómo afronta la temporada en el Madrid?

Afronto esta temporada con muchísima ilusión, sin vacaciones porque fue llegar a Tokio y al día siguiente ya incorporarnos al club porque ya empezábamos la temporada y no hemos parado. Sí que he podido descansar en el parón de selecciones y tuve unos días en junio que me vinieron muy bien. Tengo muchas ganas de hacer las cosas bien , estar preparado y deseando jugar muchos partidos porque estando en tres competiciones pues lo primero va a ser estar bien y sano y, estando sano, los minutos llegarán.