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El Periódico de Aragón

La 41ª jornada de Segunda

La mejor victoria del mundo. La contracrónica del Real Zaragoza-CD Lugo

Daniel Lasure vuelve al fútbol más de 500 días después tras derrotar al cáncer. La Romareda reservó su mejor ovación para el canterano, entusiasta y vital

Lasure, en el momento de su vuelta al fútbol en el minuto 64 del partido ante el Lugo. ÁNGEL DE CASTRO

El 20 de mayo de 2022 nunca será una fecha más para Daniel Lasure. El día permanecerá grabado a fuego en el alma de un futbolista al que la vida puso a prueba hace quince meses. Aquel tumor testicular le obligó a pararlo todo y centrarse en vivir. El fútbol quedaba relegado, el balón se detenía. Y la vida. Comenzaba una dura lucha sin cuartel en la que la victoria era la única opción. Comenzaba la gran batalla.

Lasure no jugaba un partido de Liga desde el 29 de octubre de 2020. En el minuto 64, su gente le abrazó orgullosa

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Desde aquel 29 de octubre de 2020 han pasado muchas cosas. Ese día, Lasure disputó su último partido de Liga (en Copa lo hizo el 6 de enero de 2021) antes de que la enfermedad irrumpiera para envolver en congoja a aquel veinteañero que militaba en las filas del Leganés, al que recaló cedido por el Real Zaragoza. Ignoraba Dani que aquella derrota en Sabadell iba a ser un disgusto menor comparado con lo que vendría después. Las molestias. La consulta. Las pruebas. El diagnóstico. La angustia.

Pero Lasure, un ganador nato, prometió volver. Durante este tiempo, su sueño más recurrente le sumergía en esa sensación indescriptible del regreso a casa. Con los suyos. Con su gente. De fondo sonaba la mejor banda sonora: esa ovación cerrada que La Romareda reserva para las mejores ocasiones. Para aquellos que la merecen. Para los leones de corazón. 

Casi 900 días habían pasado desde el último partido de Lasure en La Romareda. Aquel 14 de diciembre de 2019, el lateral participaba en una victoria (2-0) ante el Racing que, al igual que la lograda este viernes, es insignificante ante el gran triunfo de la temporada: el de un futbolista que derrotó al cáncer y que cumplió su promesa. Bienvenido.

Corría el minuto 64. Las miradas de reojo de Lasure hacia el banquillo al fin encontraban respuesta. El gesto de JIM a sus ayudantes fue claro. «Llamad a Dani», vino a decir. Era el momento. Ese precioso instante que tanto tiempo llevaba esperando el aragonés. En apenas unos segundos estaba junto al cuarto árbitro listo para cumplir un sueño. Otro más. El más importante. «Incluso jugadores del rival le han aplaudido. Debe ser una alegría para todos», dijo el técnico tras el partido.

Chavarría se marchó enseguida. El catalán, consciente del protagonismo de su compañero, desapareció a la carrera para que La Romareda, puesta en pie, tributara a su cachorro el abrazo más sentido. De sus palmas salió todo el cariño acumulado, el agradecimiento por su tesón. Ternura, Amor. Vida.

Luego llegó el reencuentro con el balón, la competición y el rival. Pero ahí, en ese escenario, Lasure ya no siente miedo. Allí, en el verde, todo es un juego. El primer contacto con el esférico fue con la mano, para poner en juego un saque de banda. Después llegaría un centro, otro saque de banda, un intento de regate y otro centro, esta vez de cabeza. Lasure se lo pasaba en grande. Desde esa banda izquierda que tantas veces había recorrido, derrochó actividad, dinamismo y entusiasmo. Incluso rozó el gol con un disparo lejano que lamió el travesaño. 

Ya estamos todos. Lasure está de vuelta. La mejor victoria del mundo. 

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