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Lo nunca visto en el Real Zaragoza

El retraso en la llegada del director deportivo, donde Pep Boada gana fuerza, es inédito y con un mercado de enero que se prevé intenso, con una amplia reestructuración de la plantilla, con entre tres y cinco fichajes y no menos de cinco bajas

Raúl Sanllehí, en una rueda de prensa en La Romareda. ANDREEA VORNICU

El 6 de noviembre dejaba Miguel Torrecilla la dirección deportiva, hace ya más de dos semanas, pero lo cierto es que la sentencia estaba escrita antes, con una decisión que había tomado Raúl Sanllehí como mínimo desde mediados octubre, porque desde entonces ya hubo tanteos de candidatos. Con un mercado de invierno que se espera agitado, con entre tres y cinco fichajes y no menos de cinco salidas, el tiempo corre deprisa para el director general en una apuesta que está retrasando en demasía, para que el Zaragoza viva algo nunca visto en esta etapa en Segunda, ni tampoco antes.

Es verdad que, en la estructura de club impuesta por Sanllehí, su participación tan activa en las decisiones deportivas le convierte más en un jefe de Fútbol, cargo que ocupó en el Barcelona y en el Arsenal, que en un director general al uso, pero no lo es menos que su decisión, y así lo dejó claro en la presentación de Fran Escribá, es que el Zaragoza tenga un director deportivo, otra cosa es que la reestructuración de esa parcela llegue tras el nombramiento. Sanllehí priorizó tras las salidas de Carcedo y Torrecilla la llegada de un nuevo entrenador y pospuso para un análisis más exhaustivo de las candidaturas y los ofrecimientos la apuesta para el máximo responsable del organigrama deportivo.

No es lo que ha sucedido en el pasado. La Fundación aterrizó a finales de julio de 2014 y el 29 ya anunciaba a Ángel Martín González en ese puesto, un año y medio después fue destituido junto a Popovic, y ese mismo 20 de diciembre ya se nombró a Narcís Juliá, que después fichó a Carreras para el banquillo. Mientras, Juliá dejó el puesto el 8 de febrero de 2017, el 20 ya había acuerdo con Lalo Arantegui y el 27 se abonó al Huesca su cláusula de rescisión (25.000 euros). Cuando el zaragozano fue destituido el 3 de diciembre de 2020, solo cuatro días después se nombró a Miguel Torrecilla, con rescisión del Waasland-Beveren de por medio.

Decisión al caer

Los últimos plazos que se ha impuesto el propio Sanllehí hablan de cerrar su apuesta para la dirección deportiva en este mes de noviembre, por lo que entre esta semana e inicios de la próxima debe anunciar ya a su candidato para un puesto en el que no le va a faltar trabajo en diciembre antes de que el mercado abra su ventana en enero. Ahora mismo, la parcela deportiva del Zaragoza la configuran en los despachos Álex Monserrate y Jorge Ripollés, dos miembros de la secretaría técnica. La parálisis es, pues, evidente.

Sanllehí delimitó candidaturas antes de la sentencia a Miguel Torrecilla. Juanan Pérez, Fernando Soriano, Loren Juarros, Gabi Fernández... En esa lista, amplia, un puesto alto en las preferencias, entre los tres primeros como Juanan, lo tiene Pep Boada, que estuvo más de 17 años, hasta 2020, en el Barcelona, entre técnico de la cantera y coordinador de ojeadores, por lo que Sanllehí lo conoce más que bien. Hasta mayo fue el director deportivo del Granada y fue destituido tras el descenso. Hay más nombres sobre la mesa y otros se quedaron hace días en el camino, como Rubén Reyes o Fran Garagarza. «Quiero hacer un proceso más riguroso y no precipitarme», dijo el 8 de noviembre, anunciando que comenzaba un proceso que desde varias semanas antes había estado realizando. Ha intensificado las entrevistas y su decisión está al caer, pero en todo caso es tardía. 

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