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La otra vida de Manu Molina

El onubense era fijo con Carcedo y no ha tenido ni un minuto con Escribá, lo que le convierte en candidato para salir en enero, ya que el club quiere fichar un centrocampista con llegada y despliegue

Manu Molina, junto a Mollejo y Zapater en unos ejercicios en la Ciudad Deportiva. ANGEL DE CASTRO

La llegada de un entrenador siempre agita un vestuario, hay futbolistas que apenas cuentan que tienen la oportunidad de cambiar su rol y otros, que son fijos, ven amenazado su puesto. Entre los segundos, el cambio más radical lo ha vivido Manu Molina, centrocampista de absoluta confianza para Juan Carlos Carcedo, que pidió su fichaje tras dirigirlo en el Ibiza y que jugó en las 15 jornadas con el riojano. Desde la llegada de Fran Escribá no ha tenido ni un solo minuto, ni en los dos partidos de Liga, como le ha pasado también a Francés, ni siquiera en Copa. Del casi todo a la nada para el onubense.

No se va a resignar seguro el futbolista de Huelva, que desde su irrupción en el Espanyol de Pochettino en 2011 ha dado muchos tumbos en el fútbol, la mayoría en Segunda B y que ahora, tras su buen papel en el Ibiza, vio el deseo cumplido de llegar a un equipo de la historia y la entidad del Zaragoza. Sin embargo, los primeros planes de Escribá, los mostrados ante el Diocesano en la Copa y frente al Málaga y el Burgos en Liga han dejado completamente olvidado al centrocampista, uno de los siete fichajes del verano pasado (contando entre ellos al meta Rebollo, que llegó para estar a caballo entre el Aragón y el primer equipo) y que jugó en las 15 jornadas que aguantó Carcedo en el puesto, siendo titular en 12 y saliendo desde el banquillo ante el Eibar y el Oviedo, ambas de forma consecutiva, y en la despedida del técnico en Vitoria contra el Alavés.

Entonces, tanto él como Grau eran indiscutibles en la medular y solo el valenciano y Cristian Álvarez habían jugado más minutos que Molina, lejos del nivel y del fútbol en todo caso que ofreció en Ibiza, en una medular zaragocista en la que no se apostaba por un juego vertical y en la que apenas se arriesgaba en el pase, por lo que disminuía mucho la capacidad de sorprender a los rivales con Carcedo como entrenador. 

Ahora mismo, en la superpoblación de la medular en la actual plantilla, Manu Molina ha pasado a ser el último de la fila de los siete centrocampistas que tiene Escribá. El resto ha jugado como mínimo algún minuto, con Zapater ahora de fijo junto a Grau, mientras que Vada, Francho, Eugeni y Petrovic han tenido de mayor a menor en esta lista presencia sobre el césped.

Refuerzos y salidas

Entre los planes del Zaragoza está incorporar en enero a un medio con llegada y despliegue, un 'box to box', y el 31 de diciembre regresa James Igbekeme tras su cesión al Columbus Crew. El nigeriano saldrá sí o sí, pero además es más que factible que lo haga uno o hasta dos de los actuales centrocampistas. Con Eugeni, a pesar de su escasa aportación, se cuenta a día de hoy y el dedo señala a Radosav Petrovic, que liberaría además una buena parte de salario, ya que los emolumentos del serbio son de los más elevados, y al propio Manu Molina. Lógicamente, nada se le ha trasladado a ambos de eso y el onubense firmó en el pasado verano por dos años, por lo que le resta contrato hasta 2024, mientras que Petro acaba en junio. 

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