La actualidad del Real Zaragoza

El análisis de la mejoría del Real Zaragoza. Velázquez pinta bien

El Zaragoza mostró otra energía y un camino en el que crecer con más intensidad y solidez

El técnico, tras el mal estreno en Albacete, sí se atrevió con un cambio total en el plan, el espíritu y el dibujo 

Julio Velázquez aplaude a sus jugadores en un momento del partido ante el Leganés.

Julio Velázquez aplaude a sus jugadores en un momento del partido ante el Leganés. / JAIME GALINDO

De la misma forma que en el mal estreno del Real Zaragoza en Albacete cualquier análisis tenía que ir condicionado por su reciente llegada, el buen partido y la necesaria victoria ante el Leganés, líder y mejor equipo a domicilio de la Liga, tampoco deben perder el prisma de que al entrenador salmantino le queda mucho por hacer, pero no es menos cierto que el Zaragoza que vio La Romareda exhibió un notable cambio con respecto al equipo muerto y sin argumentos de la última etapa de Fran Escribá y al del Carlos Belmonte. Pintó bien esa apuesta de Veláquez para hacer un regate a la grave crisis con unas pinceladas solo iniciales y que necesitan confirmación y sobre todo continuidad, pero que desprenden aroma de reacción. Como mínimo, ya sirvieron para recobrar la ilusión en la grada y que el grave enfermo que era este Zaragoza recobrara el pulso.

Ya quiso en Albacete Julio Velázquez que su equipo tuviera algunas bases suyas, como la presión adelantada y el deseo de jugar más en campo rival, que la propia inercia de caída del Zaragoza dejaron sin efecto, porque su plan no tuvo el suficiente cambio y el conjunto manchego, que sí sabe a lo que juega, fue adueñándose del partido para dejar el estreno del nuevo entrenador en una decepción a todos los niveles.

Un cambio de verdad

No ocurrió lo mismo en el debut en casa. Velázquez sí se atrevió, tras nueve sesiones ya, a meter el bisturí de verdad. A un cambio a muchos niveles. El Zaragoza fue otro, empezando por el esquema, con tres centrales (Mouriño, Jair y Francés), en una apuesta por la consistencia, por evitar que cada partido el rival marque o genere muchas ocasiones. El Leganés solo disparó en una ocasión a las manos de Rebollo, en una falta de Raba, y tuvo solo una clara, la de Cissé que abortó Mouriño. No es cualquier cosa cuando enfrente estaba el líder de la categoría.

El Zaragoza exhibió más energía, más capacidad para ganar duelos, justo de lo que se quejó Velázquez en la previa que no había pasado en Albacete, buscó más las segundas jugadas y, sobre todo y en resumen, fue más competitivo, asentado en un dibujo que permitió una mejor ocupación de espacios y con dos centrales, Mouriño y Francés que son los más rápidos de la plantilla a campo abierto y que deben ser básicos en este plan.

El técnico va a apostar siempre por estar más en campo rival, propiciando el robo en la presión o llegar con muchos jugadores al área en un fútbol asociativo que no mejoró en demasía, es verdad, aunque el Zaragoza sí tuvo más capacidad en los pasillos interiores, juntando a Maikel Mesa con Toni Moya, Francho y Marc Aguado, un cuarteto con el que empezó la Liga Fran Escribá y que dieron la mejor versión del Zaragoza hasta el momento, diluida por la lesión de Francho y por el bajón de rendimiento de los otros tres.

En ese esquema 5-3-2 que en fase defensiva retrasaba a Maikel Mesa para que Mollejo se quedara como única referencia (5-4-1) el Zaragoza se sintió sólido y fue una roca para el Leganés. Velázquez vio de tal manera que se cumplía su guion que hasta el minuto 80 no movió el banquillo, con Grau por Maikel Mesa al sufrir calambres.

La labor de las alas

El plan también funcionó por el buen partido de los dos carrileros, profundo Fran Gámez en un puesto en el que vive mejor porque no sufre tanto en defensa y bien adaptado Germán Valera con un derroche absoluto en una posición que, por los metros a abarcar, exige esa capacidad de sumar kilómetros como premisa de partida.

El partido recuperó mejores versiones ya olvidadas, como las de Maikel Mesa, Toni Moya, Aguado o Fran Gámez, también la de Jair, más rodeado y por tanto más seguro

Con más energía en el corte, con salidas de zona de los centrales buscando el robo y sobre todo incomodando al Leganés y con una sensación clara de aumento de intensidad, el Zaragoza fue claramente a más en el duelo, con una pizarra que, por primera vez en mucho tiempo, fue efectiva, algo en lo que tuvo mucho o todo que ver el cambio de intensidad.

El partido, además, recuperó mejores versiones ya olvidadas, como las de Maikel Mesa, Toni Moya, Aguado o Fran Gámez, también la de Jair, más rodeado y por tanto más seguro, mientras que Mollejo, Francho y Francés constataron que son de los que más han aguantado el tipo en el periodo de crisis y que ahora su titularidad no se discute, como tampoco la de Valera, circunstancial suplente en Albacete. El Zaragoza cambió de verdad. Y, por primera vez en muchas semanas, pintó bien.