La recalificación planteada para el entorno del pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza no ha obtenido el aval de la gerencia de Urbanismo, con la que la junta de compensación pretendían ganar 28.413,84 metros cuadrados a los 76.154 que ya tenía para usos residenciales en detrimento de los terciarios, eliminar una torre de 24 alturas junto a la estación de cercanías, y reducir las plazas de aparcamiento planteadas en el subterráneo.

Los técnicos manifestaron dudas y reparos que han llevado a PSOE, Podemos, ZeC y Vox a votar en contra de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y a PP y Cs a abstenerse.

Según los informes del servicio de Planeamiento y Rehabilitación, la modificación plantea mantener la misma densidad de 100 viviendas por hectárea pese al aumento del aprovechamiento residencial y la reducción de usos terciarios, pero lo que no concreta es el número de viviendas totales, ni sus metros cuadrados, ni cuántas podrían destinarse a protección oficial.

Más viviendas

La propuesta contempla que las plantas bajas de los edificios, destinadas en origen a usos terciarios, puedan utilizarse para crear más viviendas, argumentando que hay un sobredimensionamiento y no hay tanta demanda para la oferta planteada, algo que avalan los técnicos, que dicen que es «incuestionable». 

También pretenden reducir de tres a dos las plantas del párking subterráneo, que pasaría a tener 616 plazas, en lugar de 700. En este sentido, en los informes se recuerda la necesidad de aparcamientos en la zona para dar respuesta a la demanda del pabellón o la Facultad de Veterinaria.

Inspección en el interior de la antigua joyería Aladrén

El servicio de Inspección del Ayuntamiento de Zaragoza está a la espera del permiso para acceder a la antigua joyería Aladrén, en la calle Alfonso, para comprobar su estado y si se han destruidos elementos catalogados, como ha sucedido en la fachada, donde se han retirado los letreros y el farol del siglo XIX. La semana pasada, Urbanismo anunció que iba a elevar hasta la Fiscalía el «expolio» que se estaba produciendo en este establecimiento catalogado y protegido por su actual inquilino de lo que ahora es el Gran Café Zaragoza y tras la denuncia recibida por su propietario. 

Detalles que para los grupos de la izquierda y Vox han sido clave para votar en contra. El concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, ha explicado que la propuesta planteada era «escasa» y no justificaba el interés público y los beneficios para la ciudad. Misma idea han compartido desde el PSOE, que han señalado que había demasiadas dudas por resolver antes de dar el visto bueno a la modificación del PGOU.

Para ZeC, «los promotores pretenden volver a intentar una nueva jugada especulativa para rentabilizar unos suelos que adquirieron en su día pensando que ahí se construiría la nueva Romareda», y para Podemos, «primero debe debatirse sobre las necesidades de la ciudad en esa pastilla». Desde Vox han señalado que la ampliación es «innecesaria y desproporcionada» y criticaron que se pretendan eliminar plazas de aparcamiento.