El próximo viernes, 3 de junio, estaba previsto que se hubieran reunido en el Ayuntamiento de Zaragoza representantes del consistorio, del Gobierno de Aragón, de la DPZ y del Real Zaragoza para hablar del nuevo estadio de fútbol y cómo pagarlo. Pero finalmente no se producirá ese encuentro, por lo menos no en el formato que han mantenido las reuniones sobre La Romareda que han tenido lugar hasta ahora y que se han retransmitido siempre por streaming. Las tres instituciones han acordado negociar el asunto por otros cauces, mientras que el Real Zaragoza ha pedido tiempo para poder pronunciarse sobre hasta dónde llegará su implicación en la financiación de las obras.

Este giro de guion no ha pillado a muchos por sorpresa, puesto que parecía algo inverosímil que el Ejecutivo de Javier Lambán y el equipo de Jorge Azcón se juntaran a negociar cuánto pone cada uno delante de una cámara y con espectadores. «Vamos a seguir hablando y a seguir escuchándonos pero no van a participar en este proceso», explicó este martes el concejal de Urbanismo, Víctor Serrano (Cs).

Por su parte, el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, se manifestó este martes sobre el nuevo campo y aseguró que «sin ninguna duda vamos a tener estadio porque La Romareda es un estadio tan obsoleto que aunque no hubiese Mundial Zaragoza lo necesitaría».

Y a pesar de que el encuentro entre DGA, DPZ y el ayuntamiento no será a la vista de todos, sino en un formato más tradicional, para este viernes se ha mantenido la reunión prevista dentro del «proceso de escucha» para decidir sobre la ubicación y el modelo del futuro estadio. En vez de las instituciones y el club asistirán un ingeniero responsable del plan de autoprotección de La Romareda; el Basket Zaragoza; un representante de la gerencia del hospital Miguel Servet, situado justo en frente del campo actual; la Confederación de Federaciones Deportivas Aragonesas (Cofedar), y el Servicio Contra Incendios, Salvamento, y Protección Civil del consistorio zaragozano.