La crisis interna que vive Ciudadanos en Aragón tiene su epicentro en Zaragoza, pero sus efectos se dejan sentir en todo el territorio. Las dimisiones de las tres agrupaciones locales del partido naranja en la capital aragonesa son la punta del iceberg de un conflicto larvado que comenzó hace ya mucho tiempo. Los agravantes, según apuntaron fuentes de la formación, son la «falta de transparencia» de su líder, Daniel Pérez Calvo, al que también acusan de «descuidar a los afiliados» y de someter al partido a un «bloqueo permanente».

En definitiva, la gestión del partido por parte de su coordinador en la comunidad ha ido alimentando un malestar que ha desembocado en las dimisiones de las agrupaciones de Zaragoza y que ha continuado con la renuncia del coordinador y el secretario provincial de la formación naranja. El efecto dominó parece no haber terminado. Por ahora, en seis de las ocho agrupaciones de la provincia se han producido dimisiones. Solo siguen con una dirección intacta las de Metropolitana Norte y Ribera Alta-Cinco Villas.

Algunas fuentes apuntan a que todo ello llevará a que el comité provincial decaiga, ante la salida de más de la mitad de sus integrantes. Sin embargo, el secretario de Comunicación del partido, Carlos Trullén, explicó que «en el comité provincial de Zaragoza hay 18 miembros. Seis dimitieron el jueves, pero tres de esos puestos se cubren de forma automática según establece el reglamento. Los otros tres llevarán más tiempo. Así que solo hay tres vacantes de 18». «El comité está plenamente operativo», insistió.

Desde las bases del partido, señalaron que el líder de Cs en Aragón no ha mantenido «ningún contacto» con muchos de los que presentaron sus dimisiones. Estos, según las mismas fuentes, pidieron explicaciones a Pérez Calvo por las informaciones publicadas en los medios de comunicación sobre la presunta modificación de su fecha de afiliación para entrar en la candidatura de Inés Arrimadas o la percepción de un salario del partido mientras fue candidato, algo que Pérez Calvo salió a aclarar ante los medios poco tiempo después.

A este asunto se añaden las acusaciones de no publicar en las Cortes las dietas percibidas por la formación, cuestiones todas ellas que ha negado Pérez Calvo en los últimos días y que ha demostrado con documentación. Pero «nadie recibió ninguna explicación hasta que las dio en los medios de comunicación», señalaron varios militantes.

Los críticos con la forma de pilotar Ciudadanos en Aragón lamentan la falta de comunicación, no solo con los afiliados sino también con los propios diputados en las Cortes, con los que «apenas habla». Los integrantes de las agrupaciones de Zaragoza, antes de tomar la decisión de dimitir, remitieron varias cartas al comité ejecutivo del partido, a la Ejecutiva Nacional y al propio Pérez Calvo. «Nadie dijo nada. Ni una respuesta», indicaron desde el sector crítico, aunque Pérez Calvo emitió un comunicado y asegura que tenía una cita el miércoles --las primeras dimisiones llegaron el lunes-- para dar las explicaciones pertinentes.

Los militantes que denuncian la acción del actual coordinador regional y vicesecretario general del partido señalan que todo esto ocurre pese a que las tres agrupaciones de la capital «son los únicos órganos que se eligen mediante un proceso de primarias», ya que el resto de designaciones se realizan «a dedo».

El malestar y la tristeza, por tanto, son palpables en Ciudadanos Aragón, un partido que ha pasado de contar con más de 1.300 afiliados a contabilizar ahora menos de 600. De ellos, la mitad aproximadamente están en Zaragoza capital; otros 200 repartidos por las provincias, y menos de 100 en Huesca y Teruel. Así que algunas fuentes del partido cifran que el ‘roto’ en las agrupaciones con dimisiones alcanza al 70% de la militancia del partido en Aragón. Aunque desde la dirección recordaron que las juntas directivas «tienen la representación, pero no tienen por qué tener el respaldo de la militancia».

 Pese a todas estas renuncias, no se prevé un cambio de rumbo en la hoja de ruta de la dirección. Tampoco ha habido movimientos desde Madrid. Mientras, el partido prepara las gestoras que deberán dirigir las agrupaciones durante seis meses, cuando llegará el momento de la elección en las urnas.