Los patinetes y bicicletas compartidos son las nuevas barreras arquitectónicas del siglo XXI. Mientras que los ayuntamientos destinan dinero y esfuerzo a acabar con todos los bordillos de las ciudades, los vehículos de movilidad personal (VMP), estacionados en cualquier lugar, se han convertido en auténticos obstáculos a salvar por las personas con discapacidad.

Lo ha dejado bien claro el presidente de Cermi-Aragón, Luis Gonzaga, al reivindicar unas aceras libres. «No solo hablamos de rebajes de bordillos. Las personas tienen que tener plena accesibilidad y los nuevos modelos de urbanismo y movilidad compartida también son barreras».

El Ayuntamiento de Zaragoza está ultimando la nueva ordenanza de Accesibilidad que prevé que entre en vigor antes de verano y que va a sentar las bases para que la capital sea una ciudad más inclusiva.

El texto pretende que todos tengan las mismas facilidades en su día a día y que se garanticen los derechos de las personas con una discapacidad física, intelectual, auditiva o visual.

El concejal de Acción Social, Ángel Lorén, ha explicado que esto es lo que pretenden con la actualización de la norma, garantizar «los derechos». Todas las áreas del ayuntamiento van a estar implicadas, especialmente las de Urbanismo, Movilidad e Infraestructuras.

Siguiendo con la reivindicación de Gonzaga, la futura ordenanza de Movilidad prohibirá el estacionamiento de motos, bicis y patinetes en las aceras con el ánimo de devolver a los peatones su espacio. También se crearán más plazas de aparcamiento para personas con discapacidad.

La tecnología ha permitido que haya más coches adaptados y que, por lo tanto, las personas con algún tipo de discapacidad se desplacen más en coches. En paralelo, la demanda de zonas de estacionamiento se ha ido incrementando, por lo que el consistorio se compromete a crear una plaza de aparcamiento por cada 20 en aquellas zonas de la ciudad en las que haya más problemas para encontrar aparcamiento.