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El Periódico de Aragón

Políticas de vivienda

Los permisos para el residencial Pirineos enfrentan a la DGA y al Ayuntamiento de Zaragoza

El Ejecutivo acusa al consistorio de poner «trabas» al desarrollo del proyecto de pisos para jóvenes | El Gobierno local firma el permiso de excavación, pero deja en el aire la aprobación definitiva

El concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, y el consejero de Vivienda, José Luis Soro, el pasado mes de enero. ANGEL DE CASTRO

Las relaciones entre el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza no pasan por su mejor momento y hoy se ha demostrado con un nuevo encontronazo, esta vez, en la política de vivienda y a cuenta de un proyecto que es a la vez de interés general y de ciudad, ya que pretende mitigar los problemas de acceso a la vivienda que tienen los jóvenes en la capital aragonesa.

El Gobierno autonómico ha iniciado el procedimiento para aplicar el artículo 240 de la ley de Urbanismo de Aragón con el objetivo de «desatascar» la tramitación del residencial Pirineos, la residencia para jóvenes proyectada con más de 300 pisos en la avenida Pirineos de Zaragoza, ya que considera que el consistorio está poniendo «trabas» a través de la solicitud reiterada de nuevos informes. Lo niegan rotundamente desde la plaza del Pilar, que han respondido con la licencia de movimiento de tierras y excavación del proyecto aprobado.

Sin embargo, dicen en la DGA, es casi papel mojado porque no van a empezar una excavación de un proyecto del que no cuentan con el permiso definitivo. En el ayuntamiento insisten en que no otorgarían la licencia inicial si quisieran tumbar la iniciativa. Cada cual defiende sus argumentos. Y, en la práctica, las obras que se esperaba que pudieran comenzar en verano, ni siquiera se atisban.

Un mes de plazo

Según fuentes del Departamento de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda que dirige José Luis Soro, el Ayuntamiento de Zaragoza tiene un mes de plazo para responder a la solicitud de licencia. Si transcurrido ese tiempo no se produce una respuesta afirmativa, se procederá a iniciar la tramitación en base a la ley de Urbanismo de Aragón que da potestad al consejero para iniciar proyectos de interés general.

En este sentido, el concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, ha explicado que en caso de que el Ejecutivo siga adelante con sus intenciones la licencia quedará en suspenso, por lo que será la propia institución interesada la que ralentice el proceso. «Tienen que elegir entre iniciar un procedimiento en el que su proyecto se retrasaría dos meses más, o aceptar la mano tendida de este ayuntamiento que desde hoy les da vía libre para empezar las obras mañana mismo», ha afirmado.

Desde el Gobierno aragonés quieren «que las obras puedan empezar en septiembre u octubre», algo que ya podría suceder. Los primeros permisos se solicitaron al ayuntamiento en febrero, y lo que hizo saltar las alarmas en el Pignatelli fue el último requerimiento de la ventanilla municipal de Urbanismo.

Modificación del planeamiento

Según el informe fechado el pasado 14 de julio, «el uso descrito en el proyecto como residencial público (para alojamiento de gente joven) no se ajusta al artículo 2.7.13.4 de las normas urbanísticas del PGOU». Por otra parte, señala el informe, «las denominadas zonas comunes de uso no privativo no son propias del equipamiento asistencial y por tanto no resultan admisibles».

Por ello, le reclaman a la DGA, se deben «ajustar los usos propios del edificio a la clasificación del equipamiento establecida en el PGOU». Estas reclamaciones, consideran desde el Gobierno aragonés, significan tanto como cambiar la propia finalidad del proyecto. Es decir, que no se contaría con licencia para una residencia de estudiantes.

En este sentido, Serrano ha explicado que hay que impulsar una modificación del PGOU porque se trata de suelos para equipamientos, no para viviendas.

Mientras, Soro ha acusado al consistorio de la capital de «estar aprovechando los recursos para solicitar una y otra vez más información, para frenar el inicio de las obras y retrasar la puesta en marcha de los alojamientos».

«El propio ayuntamiento tiene un proyecto de similares características en el parque Torre Ramona, con 80 viviendas con espacios comunes en la calle Fray Luis Urbano, por lo que se hace más incomprensible si cabe que no nos concedan la licencia mientras pretenden aplicar el mismo modelo en otra parte de la ciudad», ha apuntado el consejero, que avisó de que utilizarán «la herramienta que nos permite la Ley de Urbanismo» para que las obras comiencen «en el menor tiempo posible».

El permiso inicial

El movimiento de la consejería de José Luis Soro llega el mismo día que el permiso inicial que autoriza a la DGA a iniciar los movimientos de tierras y excavación. Un documento que llega cinco meses después de que el promotor, Aloha Pirineos, solicitara la licencia ambiental de actividad y urbanística, el 24 de febrero.

Serrano asegura que «no hay intención de paralizar nada» y explica que desde febrero han realizado siete notificaciones al promotor para que el expediente avance. Es decir, que en ningún momento se ha «parado el procedimiento». Al revés, asegura el concejal, que explica que está a la espera de que subsane una serie de «deficiencias detectadas».

Un proyecto en fases

De hecho, Serrano ha defendido que la aprobación de esta primera licencia es de carácter discrecional y evidencia el interés municipal por aprobar la definitiva. Algo que se hace al entender que el proyecto puede ejecutarse por fases, «con el ánimo de facilitar la consecución» del proyecto del Gobierno de Aragón. Por ello, y a la espera de que el promotor de respuesta a los problemas detectados, el área de Urbanismo «autoriza obras previas a la edificación que permitan la ejecución por fases del proyecto y con ello evitar la dilación en el tiempo».

Este proyecto consta de 336 alojamientos para jóvenes por un alquiler de unos 335 euros al mes –precio que se revisará al culminar las obras, y en función del alza de los costes en los materiales–. En él cada usuario tiene una habitación propia y acceso a otros espacios comunes, como las cocinas, el salón y espacios de oficina y trabajo. 

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