LA DEMOGRAFÍA EN LA COMUNIDAD

Aragón frena la hemorragia de la despoblación en el último lustro

Desde 2016 se ha producido una subida de 17.752 habitantes en la comunidad / El último cómputo refleja una subida de 54 personas para un total de 1.326.315

Imagen del mes pasado en el centro de Cuarte, que ha multiplicado su población por 8 en el siglo XXI.

Imagen del mes pasado en el centro de Cuarte, que ha multiplicado su población por 8 en el siglo XXI. / ÁNGEL DE CASTRO

Ignacio Martín

Ignacio Martín

Aragón ha frenado la hemorragia de la despoblación poco a poco en los últimos años. Es la lectura que se hace desde el Comisionado para la Lucha contra la Despoblación tras analizar los datos del último lustro largo. Si bien la caída en el último decenio ha sido de 23.152 habitantes, la curva descendente se ha corregido desde 2016, momento en el que la comunidad comenzó a repuntar. De hecho, si en ese primer cuatrienio cayó en 40.904 pobladores, desde entonces ha ganado 17.752. Son simples números que cada cual coteja desde donde prefiere pero que muestran que Aragón ha parado la sangría en el último sexenio, aguantando aunque sea por los pelos como en el último cómputo, que le da un crecimiento de 54 ciudadanos.

La comunidad siempre se ha caracterizado por su dispersión y también por el pequeño tamaño de sus municipios. Un 11% de la población aragonesa vive en municipios de menos de mil habitantes y el 70% lo hace en poblaciones de más de diez mil habitantes. Hay que tener en cuenta, claro, que Zaragoza concentra el 51,2% de la población (684.686 habitantes). Detrás de las tres capitales, Calatayud (con casi 20.000 habitantes), Utebo, Monzón y Barbastro son los de más población. Cuarte es la undécima, al superar los 14.000 vecinos y creciendo. En cuanto a los menos poblados, son Salcedillo, con 11; y Almohaja, con 14. 

«Aragón viene consolidando una política de compromiso con el medio rural. Está claro que estamos frenando la sangría demográfica, sobre todo en Teruel», dice Javier Allué, comisionado para la Lucha contra la Despoblación, que añade que en Huesca «hay unas cifras muy esperanzadoras».

«Las series históricas demuestran que entre 2012 y 2016 Aragón perdió 40.000 habitantes y que fue a partir de ese año cuando empezó a recuperarse». Los datos, que podrían ser mejores, demuestran en todo caso el frenazo que se ha producido en el éxodo al cotejarlos con otras comunidades. «Las cifras son las cifras, no se pueden debatir», dice Allué.

La clave es generar empleo y oportunidades en el medio rural para fijar población

Javier Allué

— Comisionado para la Lucha contra la Despoblación

Se ve fácilmente en comparación, explica el comisionado: «Mientras nosotros no solo hemos dejado de perder habitantes sino que hemos ganado, en otros lugares como Castilla y León han perdido 80.000 habitantes desde 2016», justo el año en el que Aragón comenzó la recuperación.

Hay números todavía más llamativos en el cálculo del último decenio. Son las cifras oficiales de población resultantes de la revisión del Padrón municipal a 1 de enero de cada año, las únicas que se publican en el BOE. Si entre el 1 de enero de 2012 y el 1 de enero de 2022 Aragón ha perdido 23.152 habitantes, Castilla y León ha caído en 172.438, Asturias en 97.267, Galicia en 91.034, Castilla-La Mancha en 68.560, o Extremadura en 53.354.

La hemorragia demográfica, como se ve, se percibe especialmente en la España vaciada, donde estas mismas comunidades no son capaces de frenar la caída. Sus pérdidas en el último año computado son: Galicia (5.181), Asturias (7.106), Cantabria, Extremadura (4.725). La excepción es Castilla-La Mancha, que ha recuperado 3.766 habitantes en los 12 últimos meses medidos, gracias sobre todo al tirón de Toledo y Guadalajara.

¿Y Aragón? Según datos del BOE publicado a fecha de 1 de enero de 2022, cuenta con 1.326.315 habitantes y mantiene una cifra de población muy parecida. Es apenas perceptible respecto a enero de 2021, con un crecimiento de 54 habitantes.

«La clave es generar empleo en el medio rural, crear oportunidades para fijar población. Es una apuesta por sectores estratégicos, especialmente el agroalimentario pero también el logístico o el de las energías renovables», indica Allué, que recuerda que el saldo migratorio en Aragón es «bastante bueno».

No obstante, el comisionado recalca que en estos momentos «el mero hecho de mantener la población es muy positivo. Hace años que Aragón ha estabilizado la curva y provincias como Huesca van como un tiro. Se ha situado en 225.000 habitantes después de crecer 5 años de forma consecutiva gracias a muchas cosas pero, sobre todo, al empuje de todas las administraciones».

En el análisis de la DGA se muestra que desde el 1 de enero de 2016 Aragón ha crecido en 17.752 habitantes. Precisamente aquí se comprueba que el Alto Aragón tira del carro. Gana 1.192 ciudadanos en el último año y se sitúa con 225.456 tras encadenar 5 años de crecimiento demográfico. Teruel ha perdido en los últimos meses 124 habitantes con respecto a los empadronados en 2021 y Zaragoza cae en 1.014 habitantes.

Zaragoza ha perdido 8.000 ciudadanos en dos años, pero Cuarte de Huerva supera ya los 14.000

Por capitales de provincia, en todas ha bajado el número de empadronados. La ciudad de Huesca pierde 124 habitantes respecto al padrón de 2021, Teruel cae en 94 y Zaragoza en 2.291 ciudadanos. «Es la ciudad que más habitantes está perdiendo. Solo en los dos últimos años ha descendido en 8.000, pero esta caída se está compensando con el crecimiento que hay en el medio rural», dice Allué, que explica que las grandes urbes «tan pronto pierden población al actualizar sus padrones como crecen de golpe 5.000 habitantes». 

El efecto llamada de Zaragoza, matiza no obstante, «es innegable». De eso se están beneficiando sobre todo las localidades del cinturón de la capital, cuya población sigue contrastando con el gigante que sirve como motor de Aragón. Cuarte de Huerva, por ejemplo, no solo es el pueblo aragonés que más ha incrementado su población desde que comenzó el siglo XXI, sino también el que ha experimentado un crecimiento más espectacular. Si en el año 2000 tenía 1.847 vecinos, dos decenios largos después tiene 14.169 empadronados.   

Con los últimos datos, la provincia de Huesca arroja un saldo a favor de 1.068 habitantes, la de Teruel (excluida la ciudad) pierde 30 habitantes y la de Zaragoza (sin la capital) gana 1.277 habitantes.

A Teruel es a la que más le está costando corregir la tendencia. De 2012 a 2022 perdió 9.307 habitantes, 6.751 hasta 2016 y 2.840 entre 2016 y 2019. Entre el 1 de enero de 2019 y el 1 de enero de 2022 ha ganado 284 pobladores.

El registro de Huesca entre 2012 y 2022 marca una caída de 2.153 habitantes, 6.530 en el primer cuatrienio y 618 entre 2016 y 2019. Desde el 1 de enero de ese año ha ganado 4.995 ciudadanos.

La caída en Zaragoza desde 2012 es de 11.692 personas. La sangría se produjo en los primeros cuatro años , con un descenso de 27.623 habitantes. Desde entonces ha ganado prácticamente 16.000. 

La pérdida de población en las capitales distorsiona las cifras globales de la provincia. Por ejemplo, Zaragoza ciudad ha perdido 8.867 ciudadanos desde 2020; Huesca, 651; y Teruel, 340. La capital ha perdido más habitantes en tres años que en toda el decenio.