Revuelta del campo

Los achaques de la tractorada: la inquietud se cuela en las empresas de la Ribera Baja por las afecciones

Temen grandes pérdidas si las protestas del campo se alargan en el tiempo

Protesta de los agricultores en pleno centro de Zaragoza.

Protesta de los agricultores en pleno centro de Zaragoza. / ANDREEA VORNICU

Las protestas de los agricultores aragoneses están generando grandes quebraderos de cabeza tanto a empresas como a trabajadores. La preocupación –y en ocasiones cabreo– es mayor si cabe en el entorno de la ciudad de Zaragoza, donde los cortes y retenciones en las principales carreteras han sido constantes en los cuatro últimos días laborales. La previsión de que las movilizaciones se prolonguen en el tiempo o que, incluso, puedan extenderse a otros sectores, ha empezado a despertar las alarmas ante las letales consecuencias que pueden desencadenarse. 

Así lo advierten desde la Asociación de Industriales de la Ribera Baja del Ebro (Airbe), cuyos socios han sufrido en sus carnes los efectos de las constantes tractoradas registradas en la carretera de Castellón (N-232). Aunque aseguran estar del lado de los agricultores al «compartir» y «entender» buena parte de sus demandas, temen que las protestas les acarreen una elevada factura si no se encauza la reivindicación.

«La repercusión está siendo grandísima en todos los sentidos. Nos están empezado a generar muchas perdidas económicas», afirma Ricardo Lucientes, secretario general de la organización. «Hay preocupación porque la solución no parece que solo dependa de España, sino que es algo más europeo, lo que puede hacer que esto se alargue y se agrave la coyuntura social», apunta.

Para las empresas del transporte llueve sobre mojado. La situación es más crítica porque los incidentes en la carreteras se han producido tras sufrir en las semanas previas la huelga de agricultores de Francia, que ha generado también un importante quebranto económico a este sector.

En la industria aragonesa también existe un creciente malestar por las acciones de protesta de la llamada revuelta agraria. Escama que las movilizaciones del campo «se hayan cebado» más con esta actividad y sus empresas que con instalaciones o puntos más vinculados al sector primario y «sus problemas», apuntan fuentes empresariales.

Cabe recordar que las tractoradas han colapsado los accesos a varios polígonos y llegaron a bloquear dos días la planta automovilística de Stellantis en Figueruelas, que tuvo incluso que parar su actividad. Esto ha hecho que muchos trabajadores hayan llegado tarde a trabajar por los atascos, un tiempo perdido que van a tener que recuperar. «Es un coste extra tanto personal como laboral», lamentan.