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El Periódico de Aragón

FERIA TAURINA DE LA ALBAHACA

Joselito Adame conquista la plaza de toros de Huesca

Mediocre y flojo encierro de Bañuelos al que Ferrera e Isiegas arrancan sendas orejas

Joselito Adame cortó dos orejas en su primer astado del miércoles.

La corrida de toros que abrió este miércoles la feria de La Albahaca en Huesca resultó un festejo largo y agobiante en lo térmico. Acabó con luz artificial al teñirse el cielo de la típica panza de burra para hacer yunta con el asnismo de la mayoría de los ejemplares de Antonio Bañuelos.

Los toros de la nieve, les llaman, por pacer en el albo páramo burgalés, resultaron vulgares hasta el hartazgo y flojos hasta la lástima. El primero debió de ser devuelto a corrales pero la presidenta Carolina Chaves debió tirar de las riendas. ¡Tate! Si echo para atrás el primero quizás hacemos corto.

Así que Ferrera largó paño colorao hasta aburrir, con sumo cuidado, con delicadeza incluso, para acompañar el triste deambular de esa mole cinqueña de 622 kilos. Como lo cazó, cobró despojo.

El cuarto, otro toraco esférico y vacío hizo aflorar los veinticinco años de alternativa de Ferrera. La cosa fue de “tente mientras cobro” para acabar de media estocada efectiva.

Antonio Ferrera pasea la oreja conquistada.

Volcánica fue la presentación del zaragozano Jorge Isiegas. Con el percal saludó cuerpo a tierra con dos largas cambiadas antes de capotear, quizá en demasía, visto el aguante de los dos primeros. Quitó por la espalda antes de comenzar la faena con tres pases cambiados por la espalda. Venía venenoso.

Y sorprendió a todos tirándose a matar ¡sin muleta! Resultó alcanzado en el muslo derecho, aparentemente sin orificio de entrada. No hay que descartar la cornada interna. Eso debió templarle el ánimo pues en el que cerró plaza se mostró más atemperado logrando momentos de estimable calidad y yendo de menos a más. La estocada final hizo aflorar el moquero.

La conquista del azteca

Haciendo el camino inverso de Hernán Cortés, Joselito Adame tomó al asalto el coso oscense. Cierto que le cupo en suerte un primer animal, el único de la tarde, con movilidad aunque sin esa entrega fetén. Fue un toro medio… con pies (los bravos no tiran coces como éste al final, junto a las maderas). Y Adame lo entendió a la perfección. Tiró de oficio para entenderse con él en la media distancia dejándoselo llegar desde allá por su ser, sin quebranto ni líneas curvas; comenzó presentando la mano a media altura para ir bajándola progresivamente al tiempo que se hacía con su voluntad. Fue una obra magnífica de un torero veterano reivindicando el toreo bueno por encima del toreo bonito. Toda una lección.

Ya en su otro cameló a la solanera resolviendo aquello (otro toro cogido con alfileres) con suficiencia bastante para hacerse con otra oreja. Ea.

Al final caían cuatro gotas, insuficiente para mojar la calle. Las mismas cuatro gotas de bravura que derramaron los toros. Y Adame dijo: ¡mías!

FICHA DEL FESTEJO

Toros de Antonio Bañuelos para Antonio Ferrera (oreja y silencio); Joselito Adame (dos orejas y oreja) y Jorge Isiegas (silencio y oreja). Tres cuartos de entrada.

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